30 días de huelga, pero no en la Argentina, en Francia

La que podría convertirse en la protesta sindical más prolongada del país europeo está complicando a los usuarios de trenes y subtes. La propuesta del presidente Macron de modificar el sistema de pensiones no parece tener fin.

La huelga de los transportes públicos franceses acaba de alcanzar un récord histórico con 30 jornadas de complicaciones para millones de usuarios. Si bien hubo una especie de tregua para las festividades de Fin de Año, una de las líneas del Metro de París permaneció cerrada y sólo la mitad de los trenes de alta velocidad circularon por el país.
Todo hace recordar aquel inverno de 1986-1987 cuando los trabajadores de la compañía francesa de ferrocarriles (SNCF) estuvieron en huelga 28 días.
Las convocatorias a manifestaciones nacionales del lunes y jueves próximos sumarán sectores de varias profesiones liberales como abogados y petroleros. El sindicato del sector químico pidió bloquear a partir del martes refinerías y depósitos petroleros durante cuatro días.
El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Philippe Martinez, reaccionó muy negativamente a la alocución presidencial. “Hace falta más huelgas en todas partes”, dijo. “Hace falta que la señal de alarma sea fuerte”, agregó Martinez. El líder de Francia Insumisa (izquierda radical), Jean-Luc Melenchon, calificó la intervención de Macron de “declaración de guerra” a quienes rechazan la reforma.
En su mensaje de fin de año, el presidente francés Emmanuel Macron pidió un “compromiso rápido” entre el gobierno y los sindicatos.El ejecutivo apuesta por buscar una salida negociada con los sindicatos más reformistas (CFDT, CFTC et Unsa). Macron había calibrado sus palabras, en un intento vano por reducir tensiones. Aseguró que “el apaciguamiento debe imponerse al enfrentamiento”.


En el largo segmento dedicado a la reforma de las pensiones, el presidente insistió en que Francia no puede renunciar a transformarse y que la iniciativa en curso sobre un nuevo sistema de jubilaciones –según un cálculo por puntos– proporciona “más equidad” y beneficia a colectivos olvidados o maltratados por el régimen actual, entre ellos las mujeres. Macron advirtió que en el debate hay “muchas mentiras y manipulaciones”, y animó a no ceder ante el inmovilismo.
La huelga se ha convertido en la gran prueba sobre la capacidad de Macron de llevar adelante su plan de cambios estructurales con el que ganó las elecciones en mayo del 2017. El jefe del Estado sigue abierto al diálogo y a la vez que expresa firmeza sobre los objetivos fundamentales de la reforma. Una meta irrenunciable, tal como recalcó en el discurso, es instaurar un sistema universal que sustituya los 42 regímenes especiales actuales.
Sindicatos como la CGT o Fuerza Obrera exigen que el Gobierno retire totalmente el proyecto. Eso supondría una humillación para Macron. Otras fuerzas como la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) –el sindicato con mayor número de afiliados, de línea más pragmática y moderada– aceptan algunos principios básicos de la reforma, como la eliminación de los regímenes especiales, si bien rechazan que la edad efectiva de jubilación se eleve de los 62 a los 64 años.

Fuente: https://www.lavanguardia.com