Alcanzar el punto de equilibrio

Pasado el domingo 14 de noviembre la elección Legislativa nos ha dejado muchos interrogantes; el primero es no saber quién ganó… o quién perdió.

Según el periodista Luis Majul, en las elecciones presidenciales del 2019 Macri había perdido, pero había ganado; y Alberto Fernández que había ganado, tal vez había perdido.

Dos años más tarde la historia vuelve a repetirse, pero invertida.

Los que perdieron dicen que ganaron y los que ganaron no demuestran tanta euforia y con este escenario deberá lidiar la actividad turística argentina en el futuro cercano.

Una vez más, en un mundo que reclama certezas a nosotros se nos llena el corazón de preguntas.

La primera de ellas tiene que ver con la estabilidad económica, tan reclamada por la sociedad toda.

Sin estabilidad económica la actividad turística se vuelve insostenible.

La previsibilidad es fundamental para visualizar el futuro del sector, porque los pasajeros internacionales programan sus viajes con mucha antelación, sin importar que el país esté de remate para los visitantes que llegan con euros o dólares.

Sin previsibilidad los empresarios siempre corren de atrás y el bolsillo del payaso se va agotando. De hecho, muchos ya bajaron los brazos.

La segunda pregunta que nos hacemos tiene que ver con la pandemia, que nos sigue mostrando que nada es tan fácil como se pensaba y hoy explota nuevamente en varios lugares del mundo.

En ese escenario nuestro país se mantiene con bajos niveles de contagio, a pesar que cada día se abre un poquito más a ese mundo contaminado.

Y finalmente, para no extendernos demasiado, la gran duda del sector radica en la continuidad de las ayudas económicas, fundamentales para recuperar la salud financiera de las empresas turísticas.

La Ley de Sostenimiento y Reactivación Productiva de la Actividad Turística Nacional sancionada a fines del 2020, nunca fue completamente reglamentada dejando importantes enunciados sin ejecutarse.

La recuperación del turismo no será fácil ni tan rápida como se especula políticamente. Casi dos años de estar parados no se pueden recuperar en una temporada parcialmente habilitada, porque, insistimos una vez más, los pasajeros internacionales van a tardar en llegar y con los nuevos brotes de contagio de Covid 19 en el mundo más aún.  

En definitiva, el sector turístico comenzó a moverse, en algunas áreas más que en otras, pero si no logramos la estabilidad económica, continuamos vacunándonos y usando barbijo, o se baja la intensidad de las ayudas, todo el esfuerzo realizado habrá sido en vano.

Se necesita mucho más que una buena temporada para alcanzar el punto de equilibrio necesario. ¿Se entiende?