Como si nada pasara

Después de mucho maltrato político, gremial y económico, probablemente el COVID 19 haya sido la mejor excusa que podía tener el Grupo LATAM para interrumpir sus vuelos por tiempo indeterminado en nuestro país.

Durante la semana que pasó, amigos y lectores me cuestionaron la ausencia de reclamos por parte del Ejecutivo y de gobernadores provinciales en relación a esta importante baja, donde parecería que nada cambiará en el futuro próximo para ellos.

Argentina pasó de tener un Ministro de Turismo durante la Administración K, Enrique Meyer, que trabajó durante muchos años para que la actividad turística fuera sustentable y en ese sentido se desarrolló el primer Plan de Turismo Sustentable Argentino, donde se buscaba que tanto pasajeros autóctonos como foráneos encontraran en nuestros destino turísticos un servicio de Calidad que pudiera competir con el mundo entero.   

Durante la Administración MM, para el Ministro y Secretario de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, la frase “conectividad o muerte”, dejó en claro la importancia del transporte aéreo en nuestro país.

Más allá de las diferencias políticas entre unos y otros, la actividad turística en su conjunto trabajó durante los últimos 16 años para ser un recurso económico importante en las arcas del Estado nacional y provincial.

Nos hemos cansado de decir que el turismo favorece el desarrollo de las economías regionales y para que esto suceda la conectividad es fundamental.

Si la segunda línea aérea del país que cubre doce destinos nacionales se retira del negocio, seguramente va a generar una merma en la oferta que afectará a todo el sistema aerocomercial argentino.

Entendemos que en cabotaje la recuperación será lenta, pero mucho menos que en los vuelos internacionales, con lo cual no se entiende que de parte del Estado no haya manifestaciones públicas intentando buscar soluciones para que LATAM Argentina siga operando en nuestro país.

Hasta los gremios se han manifestado en contra de la medida tomada por la empresa, porque saben que los más de 1700 empleados de la aerolínea no van a encontrar trabajo en el corto y mediano plazo, ni en la Argentina ni en el mundo.    

El sector privado ha presentado sus reclamos en todo el país y de todas sus formas, sin embargo el sector público mantiene un manto de silencio que llama poderosamente la atención ¿Será que la cantidad de pasajero y la carga transportados por LATAM no eran tan importantes para las arcas provinciales?, ¿O será que alguien les está diciendo que pueden cubrir los vuelos cancelados sin saber siquiera con cuántos pilotos contarán el día que se autoricen los vuelos de cabotaje?

La salida de LATAM del mercado aerocomercial argentino es una pérdida invaluable que ya dejó de ser noticia en los medios de comunicación, tal vez por ignorar lo que esto va a significar en el futuro.

Andes Líneas Aéreas, Flybondi y JetSmart difícilmente incorporen nueva flota en un negocio donde se cobra en pesos y se paga en dólares, que además sucede en un país económicamente inestable.

Finalmente LATAM dejó de operar en el país, para algunos un objetivo cumplido, para el país una gran pérdida.