Con grietas no hay paraíso

Leyendo una nota publicada en Hosteltur Latam, escrita por Rolando Klempert, acerca de cómo afecta la crisis del Covid 19 a los empresarios turísticos, comenzamos a descubrir el porqué de las grandes diferencias políticas que han surgido dentro del sector, aunque algunas nos parezcan incomprensibles.

Según la nota, la situación económica afecta de diferentes maneras a cada uno de los sectores que componen a la actividad turística y es allí donde se plantean las mayores grietas entre ellos.
A más de cuatro meses del inicio de esta interminable cuarentena, las posibilidades de perder una empresa por la que alguien trabajó toda su vida tienen consecuencias muy diversas para cada rubro turístico. De esta manera, lo que para unos es fundamental para otros es insignificante, pero la realidad es que, para ambos y con sus circunstancias, es muy importante.

En estas instancias las líneas aéreas, los hoteleros o los gastronómicos, se distancian del resto de los actores turísticos por el volumen de la inversión que está en juego, y eso pesa a la hora de buscar soluciones sustentables, pero son diferencias económicas, no políticas, todos buscan lo mismo.
Estos distanciamientos se remontan a muchos años atrás, muchos; solo que esta vez la situación económica de nuestro país ha puesto de manifiesto públicamente algo que puertas adentro se vive desde hace ya demasiado tiempo.

No se trata de buenas o malas personas, de buenos o malos dirigentes, se trata de ver de qué manera se puede ayudar desde la dirigencia a hacer sustentable, mínimamente, el negocio de sus asociados. De todos.

En esta columna hemos remarcado el buen trabajo que han realizado los dirigentes del sector en su relación con la administración Fernández para intentar combatir al enemigo común que ha paralizado su actividad, el Covid 19.
Puntualizamos que, aún con marcadas diferencias, los dirigentes han actuado desde la Cámara Argentina de Turismo desarrollando una comunión de ideas como nunca antes se había podido alcanzar, y, a pesar de ellos mismos, esto los llevó a obtener los mejores logros de gestión política conjunta en la historia de las instituciones.

Siempre nos hemos jactado en el ambiente turístico de la transversalidad, de la ausencia de la tan mentada grieta, haciendo olvidar al cartel político que ostentara cada dirigente en su vida privada.

El turismo nos engloba a todos, nadie se salva solo.

Todos dependemos del otro, incluidos los funcionarios de turno, y por eso, más allá de las formas de encarar la discusión política, es preocupante mostrarse enfrentados en momentos tan difíciles como los que estamos viviendo, porque sobresalen las debilidades y no la fortaleza de ser una de las actividades económicas de mayor relevancia para el futuro del país.

Como dijo José Hernández: “Los hermanos sean unidos, porque esta es la ley primera, si entre ellos se pelean…”