Coronavirus: esa vacuna “no obligatoria” que tendremos que ponernos…

El editor del sitio francés TourMag.com., Jean da Luz, plantea en esta Columna de Opiniones cómo las exigencias de muchos países y actividades de poder disfrutarlas sólo si se está inoculado convertirán a la vacuna contra el COVID 19 en indispensable para volver a viajar. ¿O no?

Aunque no sea alegre, los franceses podrían, de buena gana o por la fuerza, verse obligados a vacunarse. Especialmente si quieren viajar al mundo post-coronavirus. Y no se dice que para viajar por Francia o incluso en nuestras salidas y actividades de ocio, vacunarse no sea políticamente correcto …

A lo largo de las semanas, tenemos que enfrentar los hechos: sin una vacuna, no hay salvación para viajar al otro mundo. El del post-covid-19 o más bien el de la domesticación del coronavirus …
Los países más avanzados en vacunación son los que ahora están abriendo sus fronteras. Algunos incluso se permiten el lujo (Maldivas, Seychelles), o incluso desaire, de vacunar a los turistas que no lo son.
Pero eso no cambia nada: cuando hay que vacunarse, hay que vacunarse.

Es una apuesta segura que este requisito aumentará con el tiempo . No solo en los destinos más afectados sino también en Francia, en nuestros viajes, en nuestro día a día …

Se puede imaginar que después de los estragos de la pandemia, las autoridades de los países más apreciados por los franceses para sus vacaciones, tengan especial cuidado de no ir de mal en peor.
Y tanto más cuanto que estamos lejos de haber circunscrito este maldito coronavirus que, de variante en variante, frustra el pronóstico y continúa su alocada cabalgata por todo el planeta.

La explosión de casos en India (400.000 en un solo día) durante la semana pasada nos muestra lo frágil que es la situación y a merced de una simple mutación.

¿El riesgo de un nuevo encierro este otoño?
En Francia, la calma también podría ser efímera si nuestros conciudadanos, gracias a una primavera floreciente y una promesa de escape, aflojaran los cuidados y comenzaran a divertirse.
Porque a riesgo de enfriar el entusiasmo general y empañar el ambiente, el próximo otoño entraña un riesgo real: el de ver volver a empezar la pandemia con, al fin y al cabo, un nuevo encierro.
Para descartar esta hipótesis, en la actualidad solo existe un remedio posible: la vacunación.

E incluso si hago el grito “anti” (cuyo porcentaje sigue bajando), esta vacuna oficialmente “no obligatoria” permanece hoy como nuestra única pista segura para el próximo mundo. Esto es para evitar vadear constantemente entre el toque de queda, el confinamiento y la desconfianza.

Si este principio es intangible para poder viajar al extranjero, también lo es cada vez más en Francia. El Gobierno, que se mostró exigente y se mostró hasta asustados cuando hablamos del pasaporte de la vacuna, ha dado la espalda.

La vacuna accesible a todas las edades y todas las patologías
El último discurso de Emmanuel Macron sobre las fechas de reapertura en 4 fases y tantas fechas (restaurantes, bares, terrazas, pabellones deportivos, espectáculos…), que está apoyando cada vez más y en todos los niveles la lógica de un pase de “salud”, técnicamente respaldado por la aplicación oficial “Tous anti-covid”.

Además, el impulso a la vacunación y su acceso ahora a todas las edades y todas las patologías, demuestra la voluntad de los poderes públicos de no dejar ningún margen de población al borde de la carretera.
Sabemos que la gama de vacunas disponibles no es una panacea. Aún no sabemos muchas cosas, por falta de perspectiva sobre su efectividad a largo plazo.

Por ejemplo, su inocuidad frente a las personas no vacunadas, su resistencia a las diferentes variantes, la frecuencia de repetición…
Ante eso la única certeza que tenemos es que sin vacunas no hay salvación.

Fuente: https://www.tourmag.com