Covid-19 y turismo: aportes para pensar un escenario posible

Columna de opinión de Javier Espina, ex Ministro de Turismo de Mendoza, y Consultor Senior en Marketing Turístico.

El turismo en general y los productos vinculados al sector en particular enfrentan hoy una situación inédita. La Pandemia que acontece al mundo ha hecho y hará por un largo tiempo, que los arribos sean cero en el país y las provincias.
Por un momento, pensemos donde estábamos en los inicios de marzo. Todos los integrantes estaban finalizando una temporada de verano con indicadores positivos, regreso del turismo nacional de manera importante y con un fin de semana largo puente y semana santa por concretarse. Sin dudas, esto configuraba un panorama ideal donde el flujo de fondos para enfrentar la tan temida temporada baja de mayo estaba bajo control y para preparar una temporada de invierno con más tranquilidad.
Lo que estamos viviendo en estos días y las medidas implementadas por el Gobierno Nacional de un aislamiento social, preventivo y obligatorio que se estima se extenderá por algún tiempo más, es una situación absolutamente nueva, no hay registro en las últimas décadas de algo similar y nos pone frente a un desafío único, que demandará el esfuerzo de todos para salir adelante.
Si bien hay varios escenarios que se pueden dar acorde a como la pandemia vaya afectando a la Argentina, hay uno por el que nos inclinamos, que es el escenario “probable”, donde en la situación general se encuentran soluciones parciales al problema desde lo sanitario, los confinamientos dan resultados en el tiempo y la crisis económica es contenida con políticas activas.
En cuanto a los prestadores se estima que sufrirán un gran stress financieros, habrá planes de contingencias para atraer turistas, refinanciación de plazos y condiciones con proveedores. Desde el Estado se generarán políticas activas para contener a los prestadores y campaña para recuperar la confianza de las personas para viajar. Esfuerzos concentrados en mercado interno. Estímulos públicos para viajar.

¿Pero la gran pregunta es qué pasará con el turista? ¿Qué pasará con lo que no vemos, con los patrones de comportamiento de los mismos, las estructuras que sostienen el modelo actual y especialmente con el mapa mental construido en los últimos años? El foco hoy es preguntar y buscar respuestas entre todos, seguramente que cuando empiece a configurarse el nuevo escenario, podremos investigar, hoy sólo podemos trabajar en base a conjeturas basada en la experiencia y a la suma de las opiniones de muchos expertos.

Tendremos nuevos patrones para viajar y ¿cuáles serán los principales cambios? Según estimaciones: seguirá la frecuencia de viajes y la forma, varios al año por menor tiempo, una tendencia que creíamos ya consolidada. Seguirán los multisegmentos al año -pareja, amigos, grupos, familia; la recuperación del vacacional estará basada en: aire libre, aventura, montaña, naturaleza, etc.
Un cambio muy probable es la forma de cómo los turistas decidirán la compra. Se estima un movimiento definitivo al online y también una reconfiguración de los modos de desplazarse, habría una inclinación de lo masivo a lo personalizado, productos altamente especializados en la atención individual o de grupos reducidos.
Sobre el comportamiento del mercado estimamos que la recuperación sería por segmentos y por origen. Se comenzaría con un aumento paulatino del pasajero corporativo, incluido el gobierno, una recuperación paulatina del pasajero vacacional a lugares nacionales en el corto plazo, e internacionales a mediano y largo plazo.

Un gran desafío nos espera. Para poner en marcha el turismo será fundamental garantizar que los prestadores cumplan con las normas sanitarias adecuadas para recibir pasajeros. Lo ideal sería crear una norma exprés certificable de manera automática por cada integrante del sistema.
Será fundamental una vez recuperada la movilidad entre las provincias, llevar a cabo acciones de promoción en cooperación con los destinos, promoviendo viajar con confianza a aquellos destinos que den las garantías suficientes para recibir turismo. Además, se deberá desarrollar programas para acelerar la transformación digital de los prestadores turísticos, en especial los pequeños y de los destinos turísticos con menor nivel de acceso a comunicación digital.
Algo que nos ocupará será realizar un seguimiento y monitoreo del mercado internacional, de la evolución de cada mercado y las posibilidades de iniciar acciones de promoción para recuperar la performance perdida. Acordar planes sectoriales de recuperación para aquellos que sus negocios estarán más perjudicado por las medidas y donde se prevé una salida más lenta, como eventos, incentivos, entre otros.

El reloj se detuvo, ponerlo en marcha es y será tareas de todos y todas.