Crucemos los dedos

Viendo la realidad del mundo, nos resulta imposible dejar de hablar de la pandemia producida por el Covid 19.
Vivimos en un paradigma que no para de mutar y donde, una vez más, lo que hoy es blanco mañana puede ser negro sin que medie acto que lo justifique.

Cuando el mundo occidental alcanza porcentajes de vacunación superiores al 60% en promedio, los rebrotes de contagio vuelven a ser el centro de la escena y así la actividad turística se habilita y deshabilita con una velocidad que no da certezas.

Superada la intranquilidad que produjo la variante Delta del Covid 19, volvemos a recalcular qué países han optado por cerrar nuevamente sus fronteras ante el miedo de que la pandemia vuelva a generar un brote virulento difícil de controlar.

El retroceso es tan grande que países como el Reino Unido, donde a pesar de todos los esfuerzos por vacunar a su población en las últimas semanas ven incrementar los casos de contagio, y eso motivó que Marruecos cancelara todos los vuelos desde y hacia Reino Unido, Alemania y los Países Bajos. Moscú por caso anunciara un confinamiento de 10 días a partir de la próxima semana en un esfuerzo por frenar el aumento de los casos de covid-19 y Letonia volvió al confinamiento estricto por las próximas cuatro semanas, debido al aumento de los contagios de coronavirus.  

Mientras tanto en nuestro país, transcurren las semanas y el nivel de contagios parece indicarnos el fin de la pandemia, pero nada es tan certero como imaginamos.

Los especialistas del mundo apoyan las medidas de liberación del ciudadano común, pero admiten que el relajo no es compatible con el control de la epidemia.

Argentina siempre es un país condenado al éxito, pero por las dudas, crucemos los dedos.