¿Cuándo llega el Pre Viaje3? Pronto… quizás

Luego de experimentar con el Pre Viaje 1 -que dejaba muchas preguntas sin contestar e incertidumbre por su implementación-, llegó el Pre Viaje 2. Esta vez superando todas las expectativas depositadas en el plan y conformando una de las mejores iniciativas de ayuda a la industria turística en el mundo entero.

Hoy, abril de 2022, se espera con ansiedad una resolución acerca del Pre Viaje 3, pero por el momento sólo eso…

Al finalizar la segunda etapa del plan con más beneficios para el turismo vernáculo en toda su historia, declaraciones oficiales hacían presuponer que con algunas modificaciones se presentaría un proyecto de Ley en marzo del 2022 en el Congreso de la Nación. En el mismo se esperaba que el Plan PreViaje quedaría respaldado por ley por un término no menor a tres años.

Esa ley contemplaría además importantes beneficios para quienes quisieran invertir en el sector turístico, que incluirían exenciones fiscales e impositivas para incentivar a los inversores.

El tiempo pasó, marzo ya quedo atrás y abril va languideciendo; y del proyecto de ley nada se sabe aún.

Fuentes oficiosas nos cuentan que PreViaje 3 va a salir sí o sí, pero sin una Ley que lo respalde, como se pretendía desde Suipacha 1111. Algunos nos cuentan que sería el propio presidente quien no estaría convencido del proyecto.

Esas mismas fuentes nos confirman en potencial que esta tercera edición del Plan no alcanzaría a las temporadas altas de invierno o verano y que comenzaría a poder usarse desde agosto hasta la primera quincena de diciembre, pensando en darle una continuidad laboral al sector.

A pesar de la pandemia, la inflación y la falta de dólares en las arcas, la gestión turística es posiblemente el punto más alto que pueda mostrar la administración Fernández en un momento difícil para el país; y sin embargo se nos ocurre que su defensa se hace timorata y casi pidiendo disculpas.

Este plan fue una de las mejores acciones de gobierno en los tres años de gestión y contó con el apoyo de todos los sectores políticos, oficialistas, opositores y de los otros. ¿Por qué tanta tibieza entonces a la hora de defenderlo?

La actividad turística alcanzó una recuperación impensada dos años atrás, permitiendo a las economías regionales superar una crisis que se presentaba insostenible más allá de los aportes del Estado.

Es cierto que en una temporada exitosa no se recuperan todos los puestos de trabajo perdidos, ni los ahorros aportados por los empresarios para la continuidad del negocio turístico, pero alcanza para mirar el futuro con un cauto optimismo.

El sector privado no pretende dadivas ni privilegios, como nos indican los opinólogos de turno que todo lo saben. Su aspiración apunta a que la recuperación sea sustentable en el tiempo con un Estado que ofrezca más certezas y menos incertidumbres.