De Wuhan a Barcelona

Hace muchos años la filósofa Mafalda, el personaje del gran Quino, hablaba de su temor a la “invasión amarilla” haciendo referencia al gigante dormido de China que un día despertaría y controlaría al resto del mundo.

Seguramente Mafalda no imaginaba que un pequeño ser microscópico proveniente de una también pequeña localidad del centro de China iba a provocar tamaño descontrol. El caos económico y social que vivimos hoy ha alcanzado al  turismo de manera impensada de forma tal que puntos geográficos tan opuestos como Asia y Europa estén conectados tan íntimamente. Concretamente estamos hablando de Wuhan y Barcelona.

La ciudad Condal cada mes de febrero recibe a una de las más importantes Ferias de tecnología del mundo, la MWC, o también llamada Mobile World Congress.

Este evento tiene un impacto en la ciudad de cerca de 500 millones de euros en sólo una semana y lo que lo hace más importante aún es que sucede en Temporada Baja.

Tal vez por temor a los cerca de 4000 ciudadanos chinos que iban a ser parte del evento, un gran número de empresas participantes comenzaron a bajar sus reservas y decidieron no participar. Y esto a tan solo dos semanas del inicio.

Recordemos que la WTTC solicitó expresamente no estigmatizar al turista chino, algo que no estaría sucediendo en esta oportunidad.

El temor le ganó la pulseada a las medidas precautorias, y esta decisión no solamente afectara al alojamiento hotelero y de apartamentos. Los hoteles suelen completar su capacidad en más del 90% y llevan sus precios hacia arriba para compensar un poco el resto de la temporada, ni más ni menos que lo que sucede en todo el mundo cuando se incrementa la demanda.  

La gastronomía también sufrirá las consecuencias, ya que más de 100 mil visitantes no concurrirán al evento y así se perderán también 13 mil puestos de trabajo temporal. El predio ferial sólo por este evento perderá casi un 30% de su facturación anual.

La gran pregunta es cuáles serán las consecuencias de esta cancelación.

Hasta el momento la ciudad de Barcelona no emitió ningún tipo de alerta sanitaria que obligara a cancelar el Mobile World Congress y eso sin duda tendrá sus consecuencias.

Estando a miles de kilómetros del foco de la enfermedad, y con los cuidados ya previstos por los organizadores, ¿era necesario sumarse a esta campaña de miedo?

Un rumor no confirmado escuchado en las Ramblas barcelonesas hablaba de intereses económicos, de competencia y hasta políticos relacionados con empresas norteamericanas y el presidente Trump. ¿Será así?, porque de serlo como chiste hace rato que dejó de ser gracioso.  

Por Manuel Sierra