Egipto abre el mayor museo al aire libre del mundo con una espectacular ceremonia

Con todo el fausto “faraónico” se reinauguró la Avenida de las Esfinges. Un corredor entre el templo de Luxor y el complejo religioso de Karnak, con el que el país quiso revivir el esplendor que mantiene la ciudad monumental, antigua capital imperial de Tebas.

Inspirados en la cultura de sus antepasados el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto realizó un monumental show de luces danzantes y un desfile con carros faraónicos y centenares de artistas, que contó con la presencia del presidente Abdel-Fattah el-Sissi y millones de televidentes en todo el mundo fueron testigos de un momento histórico. La procesión por la Avenida de las Esfinges copió los principales elementos de la fiesta de Opet, en la que cada año, el día 15 del mes de las inundaciones por la crecida del río Nilo (equivale actualmente a septiembre) salían en procesión estatuas de los dioses Amón-Ra, su esposa Mut y el hijo de ambos, Jonsu.

La excusa el elaborado evento promocional fue la finalización de la restauración de la Avenida de las Esfinges, también llamada de los carneros, el mayor proyecto de este tipo en el que han estado trabajando arqueólogos y expertos desde 1949 con interrupciones, según el Ministerio de Antigüedades.

Esta avenida -de 2,7 kilómetros de largo y 76 metros de ancho que enlazaba de norte a sur los principales espacios religiosos de la antigua capital tebana- estaba jalonada por 1.200 esfinges, los mitológicos seres con cuerpo de león y cabeza, en general, humana, aunque algunas de las de Luxor eran de carnero.

El camino estuvo mucho tiempo cubierto por casas, pero fue despejado y recuperado, al igual que algunas de las estatuas, aunque no todas han podido ser salvadas: un total de 120 esfinges, un 10 % de las que tenía originalmente el recorrido, vuelven a estar en su lugar, aunque muchas de ellas están incompletas.

Para impulsar el turismo

Este espectáculo de tintes épicos se enmarca en la campaña del Gobierno egipcio para impulsar el turismo y mejorar la imagen internacional de país en torno a la imagen del antiguo imperio faraónico, que vivió una de sus épocas más doradas en la ciudad de Luxor, considerada por el Ministerio de Antigüedades “un museo al aire libre”.

La campaña empezó con un espectacular desfile de veintidós momias de faraones y faraonas desde el Museo Egipcio en el centro de El Cairo a su nuevo emplazamiento, en el nuevo Museo de las Civilizaciones, otra atractivo turístico recién inaugurado.

Siguió con el peliagudo traslado de la barca funeraria de Keops de los pies de la pirámide que lleva su nombre, en la meseta de Guiza, al adyacente Gran Museo Egipcio, actualmente en construcción y cuya inauguración se prevé para 2022.

Egipto pretende recuperar el número de visitantes extranjeros que perdió a raíz de la revolución de 2011, que llegó a rozar los 15 millones anuales, y que, después de una recuperación en los últimos años, volvió a descender por la pandemia de la covid-19.