El desafío que se viene

Ya hace muchos años que venimos observando como American Airlines intenta poner sus alas en el sur del continente americano para desarrollar nuevos negocios. En este tiempo hubo casos exitosos y rotundos fracasos.

En nuestro país, desde 1990, y en diferentes etapas, fue conectando los aeropuertos de Miami, Dallas, Nueva York y Los Ángeles con el Aeropuerto ministro Pistarini en Ezeiza y en 2019 sumó una ruta largamente anhelada por viajeros del norte y centro argentino, Córdoba, aunque por la crisis económica vernácula debieron suspenderla a menos de un año de haberla iniciado.

Tuvo una corta intervención cuando Aerolíneas Argentinas fue privatizada en 1994 al grupo Iberia, pero su experiencia dejo muchos heridos en el camino y debió retirarse en febrero de 2000.

Por supuesto que esta American Airlines no es la misma de la década del 90, que supo convertirse en el 2001 tras la compra de Trans World Airways –TWA- en la aerolínea más grande del mundo de aquel entonces.

En 2017 intentó ser parte de LATAM Airlines, pelea que finalmente ganó Delta en el 2020, pero su objetivo siguió siendo América Latina.

Si bien durante la pandemia American Airlines sufrió fuertes pérdidas, al igual que la mayoría de las aerolíneas del mundo, en junio de 2021 anunció ganancias en su operación, lo que la muestra con una fortaleza económica madura frente a su competencia.

Tal vez por eso, finalmente y tras varias idas y vueltas, se anunció la firma de una carta de intención mediante la cual anuncia un acuerdo de código compartido para vuelos entre Estados Unidos y Sudamérica con Jet Smart, la low cost que vuela en 5 países de Latinoamérica.

De esta manera la empresa americana dejaría de ser la única gran aerolínea estadounidense sin un socio latinoamericano, ya que Delta tiene participación en Aeroméxico y en LATAM, y United en Avianca y COPA.

Si pensamos que la Ultra Low Cost JetSmart vuela dentro de nuestro país hacia 11 ciudades, entre las que están los principales destinos turísticos como Salta; Tucumán; Ushuaia; El Calafate; Iguazú; Corrientes y Bariloche y los centros económicos más fuertes como Buenos Aires, Córdoba, Neuquén y Mendoza, la entrada de American Airlines en los vuelos de cabotaje nacionales sería una cuestión de tiempo y eso significaría que se las vería con el hueso duro de roer… Aerolíneas Argentinas.

Una de las ventajas de la red conformada por Jet Smart y American Airlines es que permitiría a sus pasajeros viajar por todo el continente americano, sumando importante cantidad de millas, algo que la empresa del Cóndor no podrá ofrecerles a sus pasajeros de la misma manera y que apunta al segmento corporativo.

Esta situación también llevaría a replantear la política aerocomercial de nuestro país y fijar la posición de Aerolíneas Argentinas, que por definición actúa como un servicio público, cubriendo todos los destinos nacionales sin importar la rentabilidad de su operación.

Va a ser interesante la batalla que se viene, ya que en caso de resultar acertados los pronósticos, el gran país del norte influenciará de maneras inimaginables para que la llegada se concrete.