El esfuerzo de todos

Parece mentira, pero un año atrás el programa PreViaje pasaba prácticamente desapercibido en los medios nacionales. Ignorado de toda ignorancia; y nosotros no parábamos de decir que era un excelente plan para reactivar a la actividad turística nacional, pero pésimamente comunicado.

Hoy, doce meses después, los medios de comunicación autóctonos no dejan de contarnos los enormes beneficios que el Plan PreViaje ofrece para el viajero argentino.

Lo curioso es que no importa la tendencia política de los medios, todos coinciden en el éxito alcanzado en esta nueva edición y subrayan al millón de personas que ya contrató servicios pensando en sus próximas vacaciones.

Sin dudas esto se debe, una vez más, al trabajo del sector privado para que el sector público comprenda las necesidades de la industria turística, y al sector público por comprender que para que la actividad turística pudiera alcanzar la recuperación, era necesario invertir dinero.

Este esfuerzo mutuo ha permitido que la industria sin chimeneas aparezca cotidianamente en los medios de comunicación, pero no ya como una actividad frívola, ahora cuando hablan de turismo hacen referencia a una actividad económica. ¡Al fin!

El mal llamado subsidio al turismo tiene consecuencias sobre la vida de las personas, porque si bien es cierto que posibilita que el pasajero argentino viaje, no es menos cierto que posibilita también la recuperación de puestos de trabajo que parecían perdidos, y además recaudar impositivamente más de lo aportado, y por lo tanto, la reactivación de las economías regionales.

Sin embargo, todo anverso tiene su reverso y en esta ocasión la viveza argentina parecería no estar ausente.

En los últimos días escuchamos a muchos pasajeros y operadores turísticos quejarse de los aumentos acaecidos tanto en alojamientos como en prestación de servicios en los destinos más solicitados.

Parecería ser que algunos empresarios especulan con la devolución del 50% para fijar sus precios y pretender recuperar en 3 meses lo que no pudieron facturar en casi dos años.

Todos sabemos que históricamente existieron destinos con pronunciadas estacionalidades que obligaba al empresario a recuperar en la alta temporada lo que no facturaban en la baja temporada para así poder mantener sus empresas.

La pandemia podría ser la baja temporada más larga de la historia, pero en nuestra opinión de esta forma estamos matando a la gallina de los huevos de oro.

El 1 de noviembre las fronteras volverán a estar abiertas tanto para entrar como para salir del país y ya conocemos lo que viene, a igualdad de precios el argentino prefiere viajar al exterior, ¿no?

Para que la actividad turística sea sustentable se requiere que la curva de la estacionalidad no tenga picos tan pronunciados, como sucedió hasta 2019.

El esfuerzo debe ser de todos y una vez más, la suma de todos los esfuerzos, públicos y privados, permitirá la recuperación del turismo nacional.