El necesario “Big Bang” del turismo

En esta nota se analiza la irrupción del Big Data en el sector turístico y cómo está impulsando uno de los mayores cambios para el marketing y la venta directa desde la popularización de internet. Sería lo que algunos expertos denominan el Big Bang Data.

El Big Bang de los datos ha puesto sobre la mesa una montaña de información sobre el comportamiento de los turistas y sobre los cambios que se están produciendo en sus hábitos de consumo. Algo que, sin lugar a dudas, ofrece una ventaja considerable a todas aquellas empresas alojativas que sepan aprovechar esta información y materializarla en ventas. Pero, para que esto ocurra, primero hay que entender qué es y para qué sirve el big data.

Lo que los datos esconden
Los seres humanos generamos cerca de 2,5 quintillones de bytes cada día, una cifra que supera con creces al número de estrellas que hay en todo el universo.
Este tsunami de terabytes lo conforman desde los comentarios que escribimos en redes sociales hasta las transacciones de un turista durante sus vacaciones.
Cualquier movimiento en internet deja rastro, y esa huella digital esconde las respuestas que muchas empresas necesitan para mejorar sus ventas.
De hecho, en el sector turístico, la data ya permite crear modelos predictivos para anticiparse a tendencias que puedan afectarles como la incipiente preocupación por la sostenibilidad en la elección del alojamiento por parte de cada vez más turistas.

Conocer las preferencias de los turistas es básico en los tiempos que corren. Saber los pasos que dan a la hora de comprar por internet, las actividades que realizan en los destinos que visitan y los gastos que tienen durante sus vacaciones supone una gran ventaja competitiva a la hora de generar estrategias más asertivas en la venta de servicios.
Sin embargo, obtener e interpretar estos datos no es coser y cantar. El volumen de información disponible es tan grande que solamente encontrar lo que estamos buscando ya es una tarea titánica.
Por eso, la tecnología, el conocimiento especializado y la colaboración son claves para acceder a estos datos y analizarlos correctamente.
De hecho, de cara al futuro, los proyectos donde el destino colabore con los alojamientos serán una grandísima oportunidad para generar ecosistemas de data compartida que realmente aporten beneficios para todas las partes.

Cómo usar los datos de manera eficaz
Hoy en día, para el sector del turismo, la información es más valiosa que hace 30 años. Las empresas que utilizan el big data de forma eficiente muestran índices de productividad y rentabilidad entre un 5 y un 6 por ciento superiores a los de las que no lo hacen.
Y, cuanto más tiempo pase, más crecerán estas cifras. Según la Fundación Cotec, el 65% de las empresas que no incluyan el big data en sus estrategias correrán el riesgo de volverse inoperantes.
La clave para sacar el máximo provecho de los datos no se encuentra en las enormes granjas de servidores ni en los algoritmos de memoria.
Esta clave es tan simple como tener muy claro lo que se quiere conseguir antes de empezar a recopilar la información. Así, si un hotel quiere aumentar su cuota de mercado y realiza un trabajo profesional de recopilación de datos para detectar nuevas oportunidades y actuar en consecuencia, estará procediendo de la manera correcta.

Por el contrario, ponerse a explorar las infinitas posibilidades del big data simplemente porque es lo que toca, pero sin tener objetivos concretos, es una pérdida de tiempo y recursos. De todas formas, si lo que se quiere es usar la data como una fórmula de crecimiento, pero no se tiene ni la experiencia ni el personal indicado, lo más recomendable es contratar a empresas especializadas o involucrarse en proyectos colaborativos con entidades que manejen grandes volúmenes de datos.
Aunque suene baladí, es necesario advertir que tanto la recopilación de datos como su posterior análisis requieren talento, tecnología y conocimiento, por lo que orquestar una estrategia eficaz en torno al big data no es cosa de dos días ni puede hacerlo cualquiera.

Hace unos años, el precio era uno de los drivers más relevantes para que un turista se decantara por un alojamiento u otro. Ahora, aunque sigue siendo importante, el precio ha perdido influencia en comparación con otros elementos como las experiencias personalizadas o las emociones ligadas a un servicio o destino.
Hoy en día, los alojamientos que, con el objetivo de adaptarse, no recopilen y analicen correctamente datos precisos sobre las opiniones y hábitos de sus clientes tendrán un grave problema de supervivencia.

Helping web:
Otro dato importante a tener en cuenta es el de las preferencias de los usuarios a la hora de reservar sus vacaciones por internet. Según un análisis realizado por Braintrust en 2021, las ventas que se realizan directamente desde la web de los alojamientos copan ya un 43% del total de reservas turísticas.
El resto del porcentaje se lo llevan las agencias de viaje en línea (38,5%) y las agencias presenciales (18,5%). Esto nos indica claramente que la tecnología es uno de los pilares desde los que construir buenas estrategias comerciales. La implantación de herramientas fáciles, rápidas y gratuitas en los canales de venta directa de los alojamientos es determinante a la hora de mejorar los resultados.

Sostenibilidad:
La sostenibilidad es otro de los datos al que es preciso prestar una especial atención de cara a conectar con nuevos clientes.
Con cada vez mayor frecuencia, los turistas demandan experiencias eco friendly y que incluyan un acercamiento auténtico a la naturaleza.
Por ello, los alojamientos que sepan analizar estos datos y que tomen medidas como la obtención de certificaciones que acrediten su compromiso con la conservación del medio ambiente, no solo estarán mejorando su imagen, sino que también podrían aumentar su venta directa. Algo que nos indica claramente el tremendo impacto del big data en el turismo de la actualidad.

¿Qué tendencias de futuro afectarán a la venta directa según el big data?
De cara a futuro, los datos pronostican que el revenue management, la innovación, la sostenibilidad y las experiencias diferenciales serán algunas de las tendencias que más impacto tendrán en la venta directa. No obstante, no todos los datos tienen el mismo valor ni deben ser objeto de reacción.
El big data es una herramienta extremadamente útil para aumentar la eficiencia y mejorar las estrategias, pero al mismo tiempo es un océano de información que es necesario comprender bien para hacer un buen uso del mismo.
En definitiva, el empleo del big data puede brindar cuantiosos beneficios en términos de venta directa tanto en el presente como en el futuro, y aquellos alojamientos que mejor sepan utilizarlo y se involucren en proyectos colaborativos tendrán todas las papeletas para convertirse en los referentes del sector.

Por Raúl Domínguez, CEO de Maarlab

Fuente: https://www.smarttravel.news/el-necesario-big-bang-del-turismo/