¿El turismo será Low Cost?

Hace muchos, muchos, años una aerolínea estadounidense decidió romper las tradiciones comerciales y crear un modelo de negocio totalmente diferente al utilizado hasta ese momento en la aviación comercial.

Para ello estableció el criterio de unificar las aeronaves de la flota, hacer uso de aeropuertos alternativos, cobrar solo por lo básico, vender tramos independientes y volar muchos trayectos cortos con rápidas rotaciones e incorporar tarifas casi ridículas para ese entonces.

Nacía así Southwest, la aerolínea que acuñó el termino de Low Cost que más tarde se trasladaría al resto del mundo.

Tardó bastante en comprenderse el modelo de negocio, ya que la gente estaba acostumbrada a pagar pasajes aéreos caros que ofrecían como contraprestación servicios de comidas a bordo con vinos y espumantes incluidos, una gran franquicia de equipaje, asientos a elección, azafatas vestidas por diseñadores famosos y pilotos muy bien remunerados.

Pensar en pagar mucho menos por volar daba miedo. La idea de que ahorraban dinero en el mantenimiento de los aviones fue un mito a derribar desde un comienzo.

Finalmente se entendió que los bajos costos provenían del propio modelo de negocios y que el mantenimiento de los aviones era igual que el de sus tradicionales competidores.

El modelo Low Cost de Southwest fue tan exitoso que las demás aerolíneas aprovecharon la experiencia para aplicarla en sus administraciones con grandes resultados.

El secreto es que el pasajero pague sólo por lo que realmente usa en cada viaje.

Hoy los usuarios se han acostumbrado a pagar por eso que realmente usan y han aceptado el modelo low cost también en cadenas hoteleras, buses de larga y media distancia, cadenas de comidas rápidas y más recientemente por trenes de alta velocidad low cost que circulan por las mismas vías que el veloz tren bala.

¿Es esto posible? Sí, y se lo vamos a explicar.

España cuenta desde hace un tiempo con servicios de los trenes OUIGO, pertenecientes a SNCF -Société Nationale des Chemins de Fer-, que ofrecen sus recorridos dentro del territorio español y cubren las rutas de Madrid a Barcelona, Madrid o Barcelona a Zaragoza, y Madrid o Barcelona a Tarragona, y que circulan sobre las mismas vías que los trenes de RENFE, pero con tarifas muy inferiores a estos.  

El secreto de los trenes OUIGO es que cuentan con coches de doble altura que acomodan más viajeros que un tren convencional.

Como todo negocio low cost se paga sólo por lo que se consume y se adiciona un costo por transportar más equipaje del permitido en la tarifa standard, por transportar una mascota, por elegir asiento o consumir entretenimiento a bordo.

Al surgir esta competencia llegada desde Francia, la red de ferrocarriles españoles -RENFE- creó su propia versión de trenes AVE -Alta Velocidad Española- con el nombre de AVLO.

Los trenes de AVLO tienen un 20% más de asientos que el servicio convencional, alcanzando hasta 438 plazas por tren y son más económicos porque se eliminaron costos como el servicio de cafetería, aunque mantienen el WiFi y permiten llevar solo una valija sin cargo.

Lo curioso es que en algunos tramos comparten vías, estaciones y destinos. 

Los pasajeros del mundo van migrando hacia un modelo donde pagan sólo por los servicios que consumen y las empresas continúan siendo rentables a partir de una buena administración.

En nuestro país las aerolíneas de bajo costo compiten con Aerolíneas Argentinas sin la posibilidad de ofrecer mejores tarifas para sus pasajeros por temor vaya uno a saber qué.

Como diría el presidente Fernández: “Que loco ¿no?”