En España no se consigue

Parece mentira que en un lugar del mundo como España, donde la actividad turística tiene verdadera incidencia en la economía del país, alguien pueda dudar de su significado y lo exponga tan abiertamente.

Días atrás, el ministro de Consumo español, Alberto Garzón, explicó que el turismo no es un sector estratégico para el país ibérico. “Tenemos un país que se ha especializado en sectores de bajo valor añadido como la hostelería y el turismo”, dijo el funcionario que representa a la coalición Unidas Podemos, y añadió, “son sectores, además, de poco valor añadido, estacionales y precarios. Los hoteles están seis meses abiertos y los otros cerrados, y al final eso nos ha llevado a una situación de debilidad estructural que, cuando ocurren cosas como estas, tenemos menos instrumentos para salir adelante”.

Según la publicación especializada española, Preferente; Garzón, que milita en el Partido Comunista de España, ya había generado una polémica al inicio de la pandemia al desaconsejar directamente realizar reservas de viajes para el verano.

Toda esta situación provocó una dura respuesta de parte de los empresarios del sector que en algunos casos hasta llegó a pedir la renuncia del funcionario.

Es difícil comprender como un funcionario de un país turístico como España pueda mal interpretar los alcances económicos del sector. Para que quede claro, en España el turismo aporta más del 13% de su PBI. En fin…

Si miramos que está pasando en el mundo, nos encontramos con que Islandia ya piensa en recibir turistas a partir del 15 de junio con un simple test y sin cuarentena, Sicilia está pensando en subvencionar la mitad del viaje de los turistas y hasta un tercio del alojamiento.
También en Italia habrá “bono turístico” de 500 euros que se podrá gastar en hoteles, y Francia apuesta a salvar al sector con un plan millonario que arranca con los visitantes nacionales.

Y mientras esto pasa en Europa ¿qué sucedía en Argentina?
Sin un ministro tan expuesto, políticamente hablando, los dirigentes del sector tuvieron que explicarle al propio presidente Alberto Fernández la importancia económica de la actividad turística en nuestro país, algo que tristemente desconocía.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, y a partir de la reunión realizada en Olivos surgió la idea de generar una ayuda diferenciada para el sector creando un equipo de trabajo entre Turismo, Trabajo y la Cámara Argentina de Turismo.

Si bien aún no surtió el efecto deseado por los dirigentes, ya que las medidas hasta ahora implementadas son de carácter general y no específicas para turismo, el hecho que representa la preocupación por la suerte de un sector que da trabajo y tributa como el mejor, es el comienzo de un camino que hay que transitar.

Es cierto que probablemente la actividad turística sea la última en ponerse en marcha, ya que depende de múltiples factores, pero Jujuy, Salta y Catamarca ya están comenzando a desandar la cuarentena y el turismo es una realidad que motoriza esa decisión.

En nuestro país también el turismo interno será el primero en reactivarse, sobre todo si continúa cerrada la frontera, pero fundamentalmente por la necesidad de generar ingresos genuinos en cada destino turístico del país. Ellos viven por, para y del turismo.

Sin dudas será necesario crear corredores turísticos “Covid Free” para motivar a los pasajeros autóctonos a recorrer Argentina con seguridad, pero el trabajo que se viene realizando para contener la pandemia ayuda, y mucho, a la recuperación.

Ya se comenzó a hablar que los vuelos de cabotaje podrían habilitarse a partir de julio, y de confirmarse el run run habrá que ver con qué medidas anti contagio se realizarán; pero en cualquier caso será la noticia que todos estamos esperando.
Como siempre decimos, el turismo es movilizador de las economías regionales, acá y en el resto del mundo, a pesar de que un ministro español no lo comprenda.