Entre el “Nano” y las señoras de las cuatro décadas

Como diría Joan Manuel Serrat, “hace ya un tiempo en este lugar”, venimos pidiendo medidas creativas para ayudar al sector turístico a sobrellevar la crisis económica que provocó el Covid 19, aquí y en el mundo entero.

También los integrantes de la actividad turística toda vienen pidiendo más medidas de ayuda para poder sobrevivir hasta que alcancemos la “nueva normalidad”.

Es cierto que se han otorgado algunos paliativos económicos, pero en todos los casos fueron -y son- medidas de alcance general, nada específico para el sector.

Esta semana, tras la reunión del Gabinete Económico, se anunció que “se eximirá del pago de las contribuciones patronales al Sistema Integrado Previsional Argentino hasta el 31 de diciembre de 2021” a aquellas actividades consideradas críticas para el REPRO.

¿El turismo encuadra dentro de las actividades consideradas criticas? Sí, sin dudas.

¿Ayuda al sector? Sí, y tampoco caben dudas.

Para los empresarios las contribuciones patronales son consideradas una de las cargas impositivas más pesadas y esta era una de las medidas solicitadas desde que dejó de estar vigente este beneficio el 31 de diciembre pasado. Pero llega cinco meses tarde y será aplicable sólo a los empleadores que accedan a los beneficios del REPRO II.

¿Y ahora quién podrá ayudarnos?, diría el Chapulín Colorado, porque en el mientras tanto las deudas contraídas hasta el momento no fueron eximidas y las exigencias para acceder al REPRO II son casi inaccesibles para demasiados.

Por suerte, en la misma reunión se decidió “facilitar el acceso de las pymes de los sectores críticos a algunos de los planes de facilidades de pago y extender la suspensión de las ejecuciones fiscales y los embargos”.

Sin embargo, según se escuchaba en Radio Pasillo después de la reunión, las medidas sólo alcanzarán para contraer más deuda en tiempo real, cuando el trabajo y la recaudación vienen para atrás por todas las restricciones exigidas para bajar el nivel de contagios.

Tal vez lo más destacable, aunque de dudosa aplicación, sea una línea de crédito para el sector gastronómico, ya que habrá 1000 millones de pesos destinados a la adquisición de cerramientos y productos de calefacción que les permita continuar atendiendo al aire libre ahora que el frío está llegando a casi todo el país. ¿Algo así como cerrar las veredas para no atender en los locales ya instalados? No se entiende muy bien.

También el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens, realizó anuncios durante su presentación en la reunión de Ministros de Turismo del G20, adelantando que entre las medidas que contribuirán a la recuperación del turismo vernáculo se está analizando la implementación del PreViaje Internacional. Algo más apropiado que subvencionar un recital de Ricardo Arjona vía streaming, por supuesto.

Así y todo, las medidas anunciadas tampoco alcanzarán para que el sector se recupere en el mediano plazo, sobre todo si se mantienen las fronteras cerradas.

Habrá que seguir buscando mejores fórmulas que contribuyan a la supervivencia de los miles de argentinos que viven de los viajes y sus derivados.

Apostar, una vez más, por intensificar el desarrollo del turismo interno debería ser una prioridad, porque mientras la Argentina se fortalezca con el tránsito de los argentinos, menos negocios cerrarán y más trabajadores mantendrán su fuente de empleo.