Fake news or not?

Días antes de las PASO- Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias- el periodismo especializado, y el otro, escuchó muchos anuncios de campaña tendientes a mostrar las virtudes y miserias de la política vernácula.

Así nos encontramos con un José Luis Espert anunciando, en referencia a Aerolíneas Argentinas, “voy a cerrar ese nido de vagos”; como a un Alberto Fernández asegurando que “los cielos argentinos son de Aerolíneas Argentinas” y por supuesto al propio Presidente del Grupo Aerolíneas declarando, como si la responsabilidad fuera de otro, que este año se deberá echar mano al dinero del Estado en un número mucho mayor al previsto. “No me peguen, soy AEROLÍNEAS”

Curiosamente, de manera simultánea, las aerolíneas Low Cost que operan en el país, y ya alcanzan más del 17% del mercado aerocomercial argentino, hacían grandes anuncios que iban desde duplicar rutas y flotas hasta incrementar frecuencias nacionales e internacionales, cuando es un secreto nada guardado que todas sin excepción pierden dinero en grandes cantidades. Y sin embargo el Ministerio de Transporte y ANAC no dejan de llenar páginas y páginas de comunicados de prensa hablando del éxito sin precedente de la Revolución de los Aviones.

¿Y entonces? 

La verdad es que las Low Cost en Argentina no pueden escapar a la realidad que vive toda la industria aerocomercial en nuestro país. Todas las compañías aéreas pierden dinero, algunas más, otras menos. Pero todas pierden.

Como botón de muestra podemos agregar que días atrás FlyBondi anunciaba que desmantelaba su Hub de Córdoba en coincidencia con el hecho de que la provincia dejaba de hacerle un aporte económico a través de una eximición impositiva, una especie de subsidio digamos, que le permitía bajar algunos costos locales. Sólo por eso sus aviones volverán a dormir a El Palomar cada noche.

Esta misma aerolínea comienza a volar a Brasil en forma regular aumentando sus vuelos regionales y desafectando algunas rutas de cabotaje como Tucumán/Rosario o Mendoza/Neuquén. Y está bien que lo haga. Las empresas privadas se crean para ganar dinero, no son Fundaciones sin fines de lucro. Como empresa privada debe priorizar aquellas rutas que le dan ganancias. 

Ahora bien, si la Revolución de los Aviones fue pensada para que los argentinos tengan mejor conectividad dentro del país, habría que revisar el concepto de la experiencia, porque todas apuntan a volar al exterior sin haber satisfecho la demanda que aún existe fronteras adentro.    

En el mientras tanto, la sempiterna discusión sobre si Aerolíneas es rentable o no, siempre depende del contexto económico del país y del alcance que se le quiera dar al servicio público que presta, porque eso la hace perdidosa desde el inicio de toda discusión.

Las empresas privadas que vuelan los cielos argentos cuentan con el respaldo de grupos de inversión o casas matrices con enormes espaldas para sostenerlas económicamente si es necesario, mientras que a la aerolínea de bandera la sostenemos todos los argentinos con nuestros impuestos, y ahí la discusión escapa a la racionalidad. O es pública o es privada, pero en igualdad de condiciones, como debe ser.

Lo que no podemos dejar de ver es que Aerolíneas Argentinas sigue teniendo un rol social insoslayable que no está definido como debería en su definición política, porque hoy llega adonde las otras no van. Provincias como Formosa, La Rioja, Catamarca y gran parte de la Patagonia, cotidianamente reclaman más vuelos que arriben a sus renovados aeropuertos. 

En definitiva, los anuncios de campaña también alcanzaron a nuestra industria aerocomercial, a veces a favor y otras en contra, porque todas sirven para darle el contexto político que favorezca al orador de turno, aunque sin importar si son fake news o no.