Grises para blanquear

manuel para editorial

Nuevo Editorial de Manuel Sierra acerca de la Ley 27541 , su reglamentación por la AFIP y todos los enredos y confusiones que generaron.

A pesar de aceptar a regañadientes el impuesto al turismo y a todo aquello que signifique gastar divisas con tarjeta de crédito en el exterior, el agua no llego al río aún para la actividad turística… al menos por ahora.

En principio lo que se observa es que las instituciones no coinciden todas en los efectos y consecuencias de la reglamentación de la ley 27541, aunque sí coinciden en poner a todo el mundo en un plano de igualdad con relación al impuesto solidario.

Así, a partir de algunas gestiones institucionales, se llegó más o menos a buen puerto con la incluicion de las aerolíneas nacionales en el cobro del ya famoso impuesto del 30%, dando por tierra la suposición del diputado Laspina, que anuncio con bombos y platillos la exención para Aerolíneas Argentinas, algo que felizmente no sucedió.

En su momento dijimos que era una medida arbitraria e injusta para con el resto de las aerolíneas internacionales que operan en nuestro país, y que se podía correr el serio riesgo de sufrir represalias de aquellos países que pudieran sentirse afectados con la medida como ya sucedió alguna vez con Estados Unidos.  

Luego de casi 20 días la sabiduría ilumino a los funcionarios y todo termino como debía ser. O pagan todos o no paga nadie.

Incluso IATA incluyo una nueva forma de pago en moneda extranjera -dólar- para emitir los pasajes en el caso de aquellos pasajeros que quisieran pagarlo directamente en esa moneda.

No está sucediendo lo mismo con los agentes de viajes y los portales de reservas, y esto genera una desigualdad que no resulta explicable fácilmente. Es más, no se puede explicar.

Y una vez más, o pagan todos o no paga nadie.

¿Por qué penalizar al pasajero que decide realizar su viaje a través de una agencia de viajes a pagar el impuesto solidario y a quien decide hacerlo por medio de los portales online solamente los alcanza el 8%?

Si lo que se busca es que el pasajero no viaje al exterior no lo estarían logrando, sin contar que esta no sería la mejor forma de impulsar el desarrollo sustentable de la actividad turística vernácula, ¿no?

Hay muchos grises para descifrar, que se deben tratar más con economistas o abogados que con especialistas en turismo, pero el mundo de sensaciones que nos invade no pinta el mejor panorama y nos hace pensar que el tema no está siendo tratado con la rigurosidad que se merece.

Nos parece que si así fuera los funcionarios nacionales no tendrían tantos grises que blanquear.