Hace 75 años Iberia cruzaba el Atlántico hasta Buenos Aires

El 22 de septiembre de 1946, Iberia volaba por primera vez a América, si bien los vuelos regulares comenzaron el 15 de octubre siguiente. 36 horas y 4 escalas más tarde permitirían unir los dos continentes.

Fue el 22 de septiembre de 1946 cuando un DC-4 de Iberia partió del aeropuerto madrileño de Barajas, rumbo a Buenos Aires, estableciendo así los primeros vuelos regulares entre Europa y América Latina. La ruta de de esos primeros vuelos era Madrid-Villa Cisneros-Natal-Montevideo-Buenos Aires. Un viaje de 36 horas, incluidas las paradas.

Iberia compró a Douglas cuatro de ellos en enero de 1945 por 400.000 dólares cada uno y el primero llegó a España en julio de 1946. Los DC-4 tenían sus limitaciones, una de ellas no estar presurizados y con una autonomía limitada, pero aun así sirvieron bien en Iberia y fueron usados para abrir numerosas rutas a Latinoamérica: Caracas, San Juan de Puerto Rico, México, Santo Domingo, Bermudas, Miami, Cayena y La Habana fueron algunas de las ciudades a las que el primer avión de Iberia en llegar fue un DC-4.

En total Iberia llegó a contar con nueve aviones de este modelo (algunos de la versión C-54 militar convertidos en aviones de civiles), y el 12 de noviembre de 1966 se daba de baja el último de ellos. Antes, en 1957, habían quedado relegados a rutas europeas y destinos como Guinea Ecuatorial, sustituidos por los Lockheed Super Constellation.

Así nació la primera ruta trasatlántica
Cuando acabó la II Guerra Mundial, y a medida que las circunstancias políticas y económicas de España lo permitieron, Iberia trazó las líneas básicas de actuación para permitir la ampliación de su red de servicios. Entre sus objetivos más inmediatos figuraba el establecimiento de la primera línea trasatlántica, un empeño que entonces era un auténtico desafío debido a las severas restricciones derivadas de la contienda y, sobre todo, de la situación en la que se encontraba el país.
Para ello, en enero de 1945, con el mundo todavía en guerra, la compañía firmó un contrato con Douglas para la adquisición de tres aviones DC-4 nuevos (Skymaster), en un precio de 400.000 dólares cada uno y pago aplazado, lo que permitiría afrontar un cambio sustancial en la expansión de la red internacional, que era entonces un objetivo claro, puesto que ello permitiría generar ingresos en divisas, imprescindibles para la adquisición de aviones, motores y repuestos.

La llave a un nuevo continente
Fue así, con la llegada de los nuevos aviones, como Iberia estableció su primera ruta trasatlántica a Buenos Aires, con escalas en Villa Cisneros –considerado entonces el mejor aeropuerto natural del mundo, a orillas del desierto sahariano-, Natal y Río de Janeiro. El primer vuelo, aunque sin pasajeros de pago, despegó del aeropuerto
de Barajas el 22 de septiembre de 1946.
La expedición estaba formada por el presidente de la compañía, Jesús Rubio Paz; el director gerente, César Gómez Lucía; el director general de Aviación Civil, Juan Bono y una comisión del Ministerio de Comercio. En total, 28 personas, incluidos técnicos de mantenimiento y comerciales de Iberia.

Una travesía compleja
Después de la escala en Villa Cisneros, el viaje continuó durante toda la noche hasta aterrizar a las nueve de la mañana, hora local, del día 23, en Natal (Brasil). Estando allí surgieron problemas burocráticos, que retrasaron la continuidad del viaje durante 24 horas. Al amanecer del día siguiente, el avión despegó rumbo a Río, escala no prevista, obligado por las autoridades para que aclarasen ciertas dudas respecto de los siguientes vuelos de la línea regular. Al llegar a la costa brasileña se informó que un manto de nubes cubría desde el norte de Río hasta Sao Paulo, lo que obligó a sobrevolar la ciudad hasta que se decidió atravesarlo, cuando ya casi se agotaba el combustible.
En la mañana del día 25 continuó el viaje a Buenos Aires, aterrizando por la tarde en el aeropuerto de Morón, en loor de multitud, después de 36 horas de vuelo y algo más de dos días de viaje. La expedición permaneció en Argentina hasta el 8 de octubre, haciendo múltiples gestiones para asegurar el establecimiento de la línea y firmando acuerdos comerciales. En el viaje de regreso a España llevó a bordo a un grupo de autoridades e invitados argentinos, haciendo escalas en Recife (Brasil) y Villa Cisneros, donde descansaron la noche del día 9, llegando a Barajas en la tarde del 10 de octubre.

La Historia

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