La culpa no es del que mide

Como cada año que termina, el INDEC publica el índice del costo de vida para señalarnos con un dedo casi acusador qué sectores de la economía han influido más en ese mal endémico que aqueja a la Argentina desde hace décadas: la inflación.

Y una vez más, salvo en 2020 cuando todavía regían las duras restricciones de movilidad a causa de la pandemia, el turismo aparece como uno de los  sectores responsables de que millones de hogares argentinos no lleguen a cubrir sus necesidades más básicas a fin de mes.

Esta lectura, que a primera vista generan estos informes del INDEC, muestra los incrementos estacionales que presentan la hotelería, la gastronomía y el transporte, pero… ¿es correcto? ¿es un parámetro que alcance a todos?

Como sabemos, una de las leyes de la economía de mercado que rigen al mundo moderno es la ley de la oferta y la demanda. Si hay más demanda y la oferta no se incrementa los precios suben.

¿Pero esa ley se puede vincular con la actividad más castigada por la pandemia del Covid 19?

Entendemos que si la oferta de un destino es de 1000 camas por noche con la llegada de las vacaciones la demanda puede incrementarse y seguramente los precios subirán. Como decíamos antes es la ley de la oferta y la demanda.

Lo mismo sucede con los asientos de un micro de larga distancia o las butacas de un avión. No hay más micros, ni más aviones, sólo están los que siempre estuvieron.

En ese contexto en diciembre la hotelería y la gastronomía se ubicaron en el primer puesto del incremento de precios según el INDEC, pero ¿Cuál fue el parámetro para hacer la medición?

Si hacemos un pequeño ejercicio de la memoria, recordaremos que la actividad turística estuvo paralizada y prohibida por meses durante 2020 y con una inestabilidad pasmosa a lo largo de 2021. De hecho, aún hoy varios restaurantes, bares y hoteles permanecen cerrados, inclusive en centros turísticos muy visitados en este período estival.

Entonces, una vez más nos preguntamos: ¿Es correcto el análisis realizado por el INDEC? ¿Cuál es el parámetro utilizado para comparar el aumento de precio? ¿2019? ¿2020? ¿El mismísimo 2021?

Si observamos los resultados pre pandémicos del INDEC, el turismo también era responsable del incremento de la inflación, siempre lo fue, porque siempre medimos al vaso medio vacío cuando hablamos de turismo.

La actividad turística no es formadora de precios, no tiene precios de referencia, no forma parte de la canasta de las familias de la misma manera. ¡Ni siquiera integra el programa de precios cuidados!

Los empresarios turísticos sí están alcanzados por los aumentos ocurridos en materia de energía, sueldos, materias primas, locaciones y la incidencia de esos valores repercute directamente sobre los costos de producción y los precios de venta, pero ¿de que otra manera podría ser? ¿Será que estamos midiendo dos veces la misma inflación?

Hace mucho que se discute la valoración de la actividad turística en el índice de precios al consumidor y nada ha cambiado hasta hoy.

Como en tantos otros temas en nuestra economía, la culpa no es del que mide, sino de aquel que debe enseñar qué medir, y los actores del sector deberían ser los más indicados para ayudar a poner las cosas en su lugar.