Las contradicciones de la salvación

La actividad turística está pasando el peor momento de su historia en el mundo; y en la Argentina también.

Recordando la histórica reunión del Presidente de los argentinos, Alberto Fernández, con la cúpula dirigencial del sector turístico, se nos viene a la memoria las palabras dirigidas al Ministro de Trabajo, Matías Kulfas, y al de Turismo y Deporte, Matías Lammens, acerca de trabajar en forma conjunta y rápidamente en un plan que pudiera dar aire a una actividad que no era igual a las demás, y que consecuentemente sería una de las últimas actividades económicas en volver a la normalidad.

Palabras más, palabras menos, lo que el presidente quería decir era que los problemas del turismo no eran comparables con los comercios de cercanías para los que se habían creado los planes ATP.

Por lo tanto la ayuda debía ser diferente y contemplando las especificaciones del sector turístico, como por ejemplo, que desde el primer día de la cuarentena su facturación era igual a 0.

En esa ocasión también los empresarios le presentaron al presidente un proyecto para declarar la Emergencia del sector que aún se debate entre ocho propuestas en el Congreso esperando vaya a saber qué.

Entre las medidas pedidas por el sector se destacan el acceso a créditos a tasa cero (no todos los consiguieron), que permita hacer frente a compromisos de pago y contar con un sistema de asistencia especial para el pago de salarios (instrumentados y recibidos, pero no en su totalidad).

Asimismo, solicitan al Gobierno a que se los exima del pago del impuesto a los débitos y créditos bancarios, contar con una prórroga de vencimientos del pago de impuestos y servicios públicos, así como la ampliación de la moratoria impositiva que incluya las deudas generadas durante este período de crisis.

Pasaron ya más de 100 días de aquel anuncio de guardarnos en casa y la actividad en su conjunto aún permanece inmovilizada y las expectativas indican que serán muchos más, y en el mientras tanto la ayuda del Estado se ha visto limitada al día de hoy a un pago parcial de los salarios, que no se aplica en todos los casos y poco más. Y cuando hablamos de ayuda nos estamos refiriendo específicamente a una ayuda económica que reclama el sector y que aún brilla por su ausencia.

No hay suspensión de cargas impositivas, ni tributarias, ni de servicios; sobre todo para empresas que están completamente cerradas y sin oportunidad de producir absolutamente nada. De ahí la urgencia para que en el Congreso se dicte la Ley de Emergencia Turística.

Simplificando la situación podemos decir que el delivery es una estafa encubierta para los negocios gastronómicos (Globo, Rappi y Pedidos Ya cobran hasta el 30% del precio de venta a los establecimientos en algunos casos), y el take away no alcanza ni para pagar los sueldos (mucho menos las cargas sociales).

En el caso de la hotelería es todavía peor, salvo aquellos que fueron elegidos para recibir posibles enfermos en cuarentena, el resto debe mantener sus puertas cerradas con apenas una pequeña dotación de personal para mantenimiento y custodia del inmueble.

Y en el caso de los agentes de viajes y operadores mayoristas, hasta el momento solo han recibido la ayuda de los ATP, que no han alcanzado para mucho. Es más, ya comienzan a hacerse notar los despidos en todo el país, sumado a algunos cierres por aquí y por allá.

De las líneas aéreas mejor no hablemos. Después de negarle el plan de emergencia a LATAM impidiéndole la rebaja de salarios a su plantilla del 50%, resulta que ahora lo aplica Aerolíneas Argentinas. ¿?

En definitiva, para FEHGRA el 80% de los empresarios hoteleros ha solicitado la ayuda el programa ATP y sólo el 41.7% ha podido pagar en su totalidad los salarios del mes de abril y con respecto a otros costos del período abril y mayo, el 72% manifestó la imposibilidad de pago de alquileres; el 33% pudo pagar servicios y apenas el 19.8% pagó los impuestos de manera total.

En el rubro gastronómico el 75% no podrá continuar con su empresa si la situación actual se prolonga en el tiempo, y de ellos un 62% considera que cerrará sus puertas definitivamente si no se les permite volver a trabajar antes del mes de agosto, y con respecto a los salarios, en abril, el 30.6% pagaron la totalidad y el resto se divide entre quienes lo hicieron parcialmente y quienes no pudieron abonarlos. Además, el 86% solicitó el programa ATP para el pago de salarios, y de ese porcentaje el 82% lo recibió efectivamente. Con respecto a otros costos del período abril y mayo, el 10% manifestó haber podido pagar el alquiler, mientras que sólo el 19% ha pagado los servicios y el 6.4% los impuestos.

En el caso de los agentes de viajes y operadores la situación no es muy diferente, pero además se da el caso de muchas suspensiones y el cierre de empresas como EVES, por ejemplo.

A todo esto el Ministerio de Turismo y Deportes anuncia con mucha pompa que se presentó el concurso: “Promocioná tu destino”, que busca promover el intercambio y la discusión de ideas que contribuyan a la promoción de los destinos de Argentina, y que está dirigida a estudiantes y graduados de turismo. Una buena idea, pero para otro momento.

A mediados de junio se creó el Fondo de Auxilio para Prestadores Turísticos –ApTur- consistente en 100 millones de pesos para dar un sostén económico a prestadores del sector que vieron afectadas sus fuentes de ingresos por la cuarentena, como guías, pequeñas excursiones y cabañeros, entre otros.

Son $50.000 (30 mil en una primera instancia y 20 mil después de haber realizado una capacitación obligatoria sobre los nuevos protocolos de COVID-19 para la actividad turística). Esta cifra se incrementará en fecha a anunciar en otros 100 millones dado que se presentaron 7000 solicitudes, de las cuales se aprobaron 4000 y el alcance inicial era para sólo 2000 personas. Un verdadero desconocimiento de los actores del sector, ya que serían más de 10.000 quienes participan de actividades complementarias turísticas y se hallan en situación de crisis económica. 

También se otorgó la facultad a las agencias de viajes de atender al público exclusivamente por canales electrónicos, y habrá plazo hasta el 31 de agosto para que presenten sus solicitudes las agencias de viajes que quieran compartir sus estructuras funcionales en un único local.

Para evitar cierres definitivos de las agencias más pequeñas, se extendieron los plazos de su cierre temporario sin perder su legajo hasta el 31 de diciembre de 2020 y la suspensión de los vencimientos correspondientes a las Renovaciones del “Certificado de Turismo Estudiantil”.

También el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens, resaltó que para el Plan de Auxilio, Capacitación e Infraestructura para el Turismo (Pacit), se crearán tres fondos que contarán con un presupuesto aproximado de 4.000 millones de pesos. 

El Fondo de Auxilio y Capacitación Turística (FACT), con un presupuesto de 2.600 millones de pesos, en articulación con el BID, y cuyo objetivo es contener a las MiPyMEs. Abarca empresas de hotelería, gastronomía y agencias de viaje, otorgándoles un beneficio que les permita transitar la emergencia manteniendo la nómina de empleados.

El Fondo Complementario para emprendedores (ApTur) mencionado más arriba y el Plan 50 Destinos, con 1.200 millones de pesos originados de la recaudación del impuesto PAIS y destinará unos 50 millones de pesos por provincia para llevar adelante obras de infraestructura turística.

Todas buenas ideas, pero ya pasaron más de 100 días y la espera se hace insostenible para el sector, donde las intenciones colisionan con la realidad.

Quien quiera oír que oiga.