Las puertitas de LATAM

Quince años después de haber iniciado sus operaciones en Argentina la filial de LATAM Airlines anunció el cese de sus operaciones por tiempo indeterminado, y la verdad es que esto se veía venir desde hace ya mucho.

Quien crea que esta situación es producida por la pandemia del Covid 19 y se rasga las vestiduras por la cuarentena no tiene la menor idea de cómo no funciona el sistema aerocomercial argentino. Dicho esto, con todo respeto.

La historia nos indica que esta situación no es provocada por los hechos de hoy, sino que está provocada por una sucesión de acontecimientos que comienzan en el inicio de la operación de LAN en nuestro país, hace exactamente 15 años.

En aquella época recuerdo haber escrito una nota que decía que LAN Argentina no merecía comenzar a operar en nuestro país entrando por la puerta de atrás, y hoy lo puedo ratificar con los hechos consumados.

Si hacemos un poco de historia, en 2003, Carlos Menem debía ir a un ballotage por la presidencia de la Nación con un casi desconocido pingüino llamado Néstor Kirchner.

En aquel entonces Aerolíneas Argentinas estaba bajo la administración del Grupo Marsans y Antonio Mata era su presidente, quien apostando por el candidato riojano puso un avión a su disposición para que volara por todo el país haciendo su campaña proselitista en desmedro del patagónico, que tomó debida nota de la afrenta antes de sentarse en el sillón de Rivadavia.

Luego de la caída en picada de SW, y del fallido intento de LAFSA -sumado a la anterior desaparición de LAPA y Dinar-, Argentina necesitaba urgentemente una aerolínea que le hiciera oposición comercial a la aerolínea de bandera… española.

En marzo de 2005 la trasandina LAN firmo la compra de Aero 2000, una sociedad legalmente conformada por accionistas argentinos como lo pedían las leyes de nuestro país, con rutas asignadas pero sin flota.

Y esta fue la razón por la que, después de mucho tiempo, se llamó a Audiencia Pública para incorporar nuevas aerolíneas que volaran los cielos argentinos en diciembre de ese año.  

Pero ese inicio no fue ni tan fácil, ni tan rentable. Era una necesidad política que una empresa de prestigio le pudiera hacer frente al Cóndor y LAN era la mejor opción en ese momento.

La llegada fue auspiciosa y las modernas naves de LAN contrastaban con los viejos aviones de Aerolíneas y Austral, que en muchos casos habían sido desguasados por el grupo español para beneficiar a Air Comet, la línea aérea de Marsans.

Sin embargo, los sindicatos aeronáuticos argentinos nunca se dieron por vencidos en su afán de volver a nacionalizar los cielos y una vez recuperada la compañía por la administración CFK comenzaron un trabajo de desgaste que fue mellando a la empresa de capitales chilenos.

Así y todo, LAN se consolidó como la aerolínea más importante del Cono Sur, llegando a tener bases en Chile, Argentina, Perú, Ecuador y Brasil, para finalmente fusionarse con la brasilera TAM -de un perfil de excelencia bastante similar- y crear LATAM.

Fueron años difíciles los que debió soportar en aquel entonces, pero sobrevivió y pasó a ser una compañía rentable hasta el año 2015, cuando asumió Mauricio Macri y su ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, generó aquello que llamó LA REVOLUCIÓN DE LOS AVIONES. ¿Se acuerdan? Probablemente el error más grande de la historia aerocomercial argentina.

LA REVOLUCIÓN DE LOS AVIONES provocó que todas las empresas que volaban en Argentina entraran en una competencia brutal por el pasajero con precios de venta en pesos y costos en dólares. Ninguna de ellas ganó dinero entre 2016 y 2019. Incluída LATAM, que entre 2018 y 2019 perdió la friolera de más de 250 millones de dólares.

Sumado a esto, los sindicatos aeronáuticos, que en su mayoría no aceptaron que capitales chilenos pudieran tener base en nuestro país -y que siempre estuvieron liderados por sindicalistas que respondían a las huestes de Aerolíneas Argentinas-, hicieron que las relaciones fueran cada vez más tensas y menos amigables.

Así se llegó al 2019, cuando bajo la administración de MM y con la llegada de las low cost, comenzaron a crearse los sindicatos de empresas: Flybondi, Norwegian, Jet Smart y también… LATAM, donde cerca del 80% de su personal quedó definitivamente agrupado, aunque sin personería jurídica reconocida al día de hoy.

La falta de conocimientos para gestionar un área tan sensible como Transporte produjo que las aerolíneas vernáculas pasaran de ser ponderadas a ser desechadas con la misma facilidad por el entonces ministro Dietrich, dejando que los conflictos gremiales fueran cada vez más complejos.

Con la llegada del Covid 19, el mundo descubrió una nueva y desconocida realidad, y el 95% de los aviones quedaron aterrizados en los aeropuertos del mundo. Esto provocó que las líneas aéreas buscaran soluciones y financiamiento en los gobiernos para poder sobrevivir a la crisis que se estaba viviendo.

Fue así que Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, España, Francia, Italia y Emiratos Árabes, entre muchos otros, decidieron apoyar financieramente a sus aerolíneas locales.

Gracias a la herencia de LA REVOLUCIÓN DE LOS AVIONES, donde el mandato era el sálvese quien pueda, nada de esto sucedió en nuestro país.

Salvo para Aerolíneas Argentinas, que continuó siendo financiada por el Estado nacional, el resto -Andes, Flybondi, JetSmart y LATAM- debieron hacerle frente a los problemas sólo con su caja, que desde hacía ya un tiempo estaba en un rojo furioso.

Es cierto, la ayuda del Estado para los empleados también la recibieron estas aerolíneas, pero no iba a alcanzar.

Hubo reuniones con ministros y funcionarios, pero nunca fueron suficientes para que estos vean la gravedad de los hechos. Incluso se realizó una reunión en el Ministerio de Trabajo donde participaron directivos de LATAM, funcionarios del propio ministerio y trabajadores de LATAM representados por los sindicatos aeronáuticos que sólo representaban al 20% de los empleados de la compañía. El 80% restante no fue tenido en cuenta.

Y así llegamos a este triste final anunciado, en el que LATAM Argentina suspende por tiempo indeterminado sus operaciones en nuestro país.

LATAM Argentina no fue víctima del Covid 19, ni de la administración CFK, ni de la administración MM, ni de los sindicatos. Fue víctima del fundamentalismo de todos ellos juntos, que no supieron mirar que era lo mejor para el ciudadano argentino.

Al día de hoy, tras el cierre de una empresa de 1700 empleados, los ministros de Trabajo, Transporte y Turismo y Deportes no se pronunciaron públicamente por la situación de LATAM. Triste su silencio. O no saben, o no les importa, o se han dejado convencer de que Aerolíneas Argentinas podrá absorber los más de 2,5 millones de pasajeros que transportaba LATAM, y quizás a algunos de sus empleados. Alguien los está asesorando muy mal señores.

Argentina en el siglo 21 necesita más líneas aéreas, más conectividad, más desarrollo aerocomercial para abastecer al gran país que somos, pero con un plan de acción sustentable que los contemple a todos. Esta semana el país retrocedió más de 15 años, mucho más.

Hay mucha gente muy capaz en Aerolíneas Argentinas que sabe que esto es así, ojalá su visión alcance a los que no quieren ver.

LATAM no merecía este final, es como salir por la puerta de atrás.