Los científicos no conocen todas las respuestas

Muchos comunicadores observan casi con fascinación las medidas tomadas por el Presidente de los argentinos y argentinas, otros no paran de mirar de una manera muy crítica la sustentabilidad de las medidas tomadas o por tomar, y finalmente estamos los que intentamos ver más allá del hoy y pensamos cuáles deberían ser las nuevas medidas a tomar en un país donde la situación cambia todos los días, por no decir a cada rato.

Hasta hace quince días aproximadamente la gran preocupación era cómo renegociar la deuda externa heredada de la administración Macri, o cuál sería el misterioso plan que el ministro Guzmán le presentaría a los bonistas, o porqué River perdió un campeonato que tenía virtualmente ganado.

La gente no se hacía eco de lo que estaba sucediendo en China, y mucho menos en Italia y España. Incluso los presidentes Donald Trump y Jair Bolsonaro menospreciaron el avance del Covid-19 a pasos agigantados en aquellos países donde se había instalado e ignoraron la velocidad del contagio.

La ignorancia era el aliado perfecto del virus y nadie se estaba dando cuenta.

Mientras tanto en nuestro país el Dengue picaba en punta con la cantidad de casos conocidos, y se esperaba que los contagios desaparecieran tan rápido como habían aparecido.

Craso error caro lector, la pandemia ya se estaba inoculando por allá y por aquí y nosotros estábamos en bolas y sin documento.

Claro, lo que nadie pensaba que podía pasar estaba sucediendo, pero no por irresponsabilidad de los argentinos, el mundo entero padecía la misma ignorancia y nadie se daba cuenta.

Hasta que sucedió lo que debía suceder, la OMS declaró la Pandemia del Covid 19 el 11 de marzo y el mundo cambió para siempre.

La reacción de las autoridades argentinas fue rápida, eficaz y eficiente. Buscaron asesoramiento en quienes más saben de salud y corrigieron el rumbo, aunque tomaron algunas decisiones donde lo urgente tapó lo importante, pero la respuesta fue contundente.

Sin embargo, en materia turística las respuestas al problema coronavirus no fueron tan acertadas y muy probablemente porque en turismo no hay científicos, sino ausencia de experimentados profesionales entre los funcionarios que deciden. Es cierto que los dirigentes aportaron lo suyo, pero aún siendo escuchados en muchos casos la comprensión quedó a medio camino.

Un claro ejemplo de una situación mal resuelta fue la suspensión de todos los vuelos hacia y desde Argentina de manera compulsiva.

Las líneas aéreas tienen su programación de vuelos demasiado ajustada y cuando se les solicita cancelar sus vuelos, los aviones se desprograman del sistema de la misma manera que sus tripulaciones y personal de cabina, el abastecimiento de combustible, el mantenimiento, etc., etc., etc.

Si hasta la propia Aerolíneas Argentinas debió reprogramar toda su operación para realizar vuelos especiales donde pudieran subir pasajeros argentinos con boletos comprados con anterioridad o endosados por otras aerolíneas.

En el día de ayer, y luego de numerosos llamados, los ejecutivos de las líneas aéreas foráneas, acompañados por los embajadores de sus países de origen, se reunieron con funcionarios de la administración Fernández, quienes les propusieron repatriar a los pasajeros argentinos varados en el mundo y también a los que estando en Argentina debían volver a casa, la de ellos. Es decir, se abrieron las fronteras argentinas nuevamente.

Para colmo, el canciller Felipe Solá, apareció en los medios de comunicación criticando la actitud de las aerolíneas extranjeras por no colaborar con los ciudadanos del mundo que estaban estancados acá y allá.

La cuenta de Twitter de Iberia le respondió contundentemente al canciller de la siguiente manera: Hola. El gobierno argentino ha prohibido a las aerolíneas extranjeras volar a su país. Por lo tanto, no es una decisión que hayamos tomado nosotros, sino su gobierno. Saludos.

El malestar ocasionado, que incomodó a ejecutivos, embajadores y funcionarios, se podría haber evitado si se hubiera seguido el ejemplo de Colombia, donde el presidente Iván Duque se reunió con todas las aerolíneas y solucionaron el problema rápidamente. Los aviones entraban con colombianos y salían con extranjeros. Lo mismo que acá, pero desde el primer día y sin cerrar las fronteras.

Es cierto que se está haciendo lo que se puede intentando hacer las cosas lo mejor posible, pero a veces con científicos solamente no alcanza, los profesionales, con su experiencia, son también necesarios, y en turismo más aún, porque es una actividad que da trabajo a muchísima gente y moviliza a las economías regionales con rapidez.

La actividad turística se ha desbarrancado en el mundo entero, y probablemente sea la primera en recuperarse, pero hace falta que los que más saben ayuden a quienes toman las decisiones para minimizar los errores.

Y para que no queden dudas, como muchos argentinos, estoy admirado del nivel de diálogo que tiene el Presidente con todo el abanico opositor y la buena predisposición de todos a superar este difícil momento de Argentina y el mundo, algo que nunca vi en la historia de nuestro país, pero no se olviden de la experiencia que pueden aportar los que desde hace muchos años viven del turismo.