Maldivas: destino seguro pero mucho más caro

Las paradisíacas islas del Océano Índico siempre fueron para pocos, ahora serán más exclusivas todavía: sólo podrán llegar en aviones o yates privados y exigirán permanencias mínimas de 14 días.

La perfecta definición de paraíso y uno de los destinos vacacionales más lujosos del mundo será aún menos accesible como consecuencia del coronavirus. Maldivas, que cerró sus fronteras el 27 de marzo, ha diseñado un plan de desescalada que prioriza las llegadas de yates y aviones privados y obliga a contratar estancias de 14 días y abonar el precio de varios test.

La incidencia ha sido realmente baja en el país, con alrededor de 1.500 casos y 5 fallecidos, la mayor parte en la capital, Malé. Por el contrario, sus resorts de villas flotantes sobre aguas transparentes han permanecido a salvo de la Covid-19, algo que las autoridades quieren aprovechar para presentarse como un ‘destino de turismo seguro’ y un ‘país libre de coronavirus’.
Las autoridades no pueden obviar la importancia del sector, que representa alrededor del 30% del PIB. Solo en 2019 el país recibió 1,7 millones de visitantes, una cifra que se desplomará esta temporada debido a la pandemia.

Plan de desescalada

Según informó el ministro de Turismo de Maldivas, Ali Wahed, el país planea abrir sus fronteras y comenzar a recibir visitantes en los más de 200 resorts diseminados por sus 1.192 islas de ensueño a partir del 1 de julio.
En esa fecha aterrizarán en el aeropuerto internacional de Malé los primeros vuelos comerciales, previsiblemente de aerolíneas como Etihad, Emirates y Qatar Airways, y vuelos procedentes de India, Sri Lanka, China, Corea del Sur y Oriente Medio.
A los turistas procedentes de Europa y el resto del mundo no se les permitiría el acceso hasta finales de año. Aunque por país, China es el principal mercado de Maldivas, como región, las llegadas de europeos suponen casi el 50% del total, según TTGAsia.
Antes incluso de julio, desde el 1 de junio, podrán volver los adinerados viajeros que dispongan de su propio yate o avión privado, informa The Telegraph.
Y es que disfrutar de unas vacaciones en este paraíso tropical del océano Índico será más caro que nunca.

La seguridad tiene un precio

Antes de volar, en cualquier caso, hay que solicitar una visa -antes muchos países, entre ellos España, estaban exentos- a un precio de 100 dólares (90 euros).
Este visado, además, solo se tramitará a aquellos viajeros que dispongan de una reserva confirmada por un mínimo de 14 noches y un seguro de viaje que cubra esta duración.
Además, los viajeros tendrán que presentar los resultados negativos de una prueba de coronavirus (o bien positiva en anticuerpos) realizada en la última semana antes de su llegada (con precios que van de los 90 a los 140 euros en función del laboratorio).
Una vez en el aeropuerto del país hay que someterse a otro test -también a cargo el viajero-. En este caso la inversión no solo es en dinero (alrededor de 90 euros) sino también de tiempo, ya que habrá que sacrificar el primer día de estancia hasta obtener los resultados de la prueba.

Los hoteles se rearman

También los hoteles tendrán que tomar medidas para volver a recibir turistas. Según las directrices del gobierno y en línea con su apuesta por el turismo seguro, se requerirá un stock de equipos de protección individual y se exigirá disponer de médico titulado entre el personal del hotel, además de medidas extra de higiene y desinfección de todos sus espacios, la adaptación de servicios, el cumplimiento de la distancia social y la limitación del contacto físico.

Actualmente, y aunque la mayor parte de la planta hotelera está cerrada, se mantienen abiertos una docena de resorts con los viajeros atrapados que consideraron más quedarse en el destino que volver a sus lugares de origen.

Fuente: https://www.cerodosbe.com