Más pecadores que justos

Los anuncios del presidente Alberto Fernández producen una curiosa calma, aún cuando involuntariamente pueda cometer algún error en su discurso. Tal vez su pasado docente, o quizás los años que lleva intentando ser un conciliador entre los que no se escuchan entre sí, le generan a sus palabras un efecto de credibilidad que supera los dimes y diretes de los detractores.

Sin embargo, hoy parecería ser que quienes menos lo escuchan son sus propios funcionarios, al menos en cuanto a las medidas económicas otorgadas a las Pymes, que tanto podrían ayudar al sector turismo.

A veces la realidad es cruda, pero en tiempos de pandemia es terrorífica.

Según un relevamiento del Observatorio Pyme, solamente una de cada cuatro empresas pyme pasó el filtro de los bancos y pudo acceder al crédito a tasa subsidiada del 24% para enfrentar el pago de salarios y de capital de trabajo en medio de la cuarentena. Y el resto ¿cómo hace?

Hoy muchos empresarios turísticos, y de los otros, comienzan a anunciarle a sus empleados la baja de sus salarios hasta que no llegue la ayuda prometida, y en demasiados casos… el despido.

Lo mismo, o muy parecido, está sucediendo con muchos monotributistas y autónomos con muchos años de experiencia, que viven al día y la caída a 0 de la facturación los ha dejado muy mal parados frente al incierto futuro de la actividad.

Entendemos que todos están haciendo su mejor esfuerzo, pero no estaría siendo suficiente, y el tiempo pasa inexorablemente para todos. ¿Cuánto más podrán aguantar?

No olvidemos que estos trabajadores son mano de obra calificada que se ha formado con los años y su experiencia seguramente costará mucho reemplazar.

Por otro lado, nos vamos enterando que importantes empresas de otros rubros, cuya facturación no ha decaído por haber podido reconvertirse rápidamente a la venta digital, han solicitado todos los beneficios ofrecidos y los han obtenido. Amén de ajustarle para abajo los salarios a sus trabajadores amparándose en la crisis. ¿Hay necesidad?

Una vez más, este cuadro de desigualdad nos muestra que lo justo no es tan justo como pensamos y que hay muchos empresarios que no se conforman con no perder, siempre tienen que ganar. A estos empresarios el Estado, de alguna manera y sin saberlo queremos creer, los ayuda en detrimento de los otros.

La administración Fernández intenta ayudar a todos, pero no todos pueden acceder a esa ayuda. ¿Será que algunos son más todos que otros?

En el mientras tanto, miles de puestos de trabajo se pierden en todos los rubros económicos del país. En muchos casos los pecadores actúan en detrimento de los justos, y parecería ser que nadie se da cuenta.