Miran el bosque cuando deberían ver el árbol

Esta semana por primera vez la Cámara Argentina de Turismo, es decir el sector privado, pudo explicar las dificultades por las que atraviesa la actividad y qué ayudas serían necesarias de parte del Estado, en una sesión de la Comisión de Turismo de la Cámara de Diputados de la Nación.
Los empresarios hace tiempo que vienen solicitando la sanción de una Ley de Emergencia Turística que incluya beneficios impositivos por un período no menor a un año, la previsibilidad y extensión de los ATP hasta tanto se reactive la actividad, el corrimiento de vencimientos de impuestos como IVA e Ingresos Brutos, la necesidad de estimular la reprogramación de servicios cancelados por prestadores o transportistas desalentando las devoluciones, y alentar a los turistas argentinos a viajar por nuestro país para compensar la difícil situación que atraviesa el sector.
De los 13 Expedientes que se encontraban en análisis llegaron a la última instancia sólo los proyectos de Ley presentados por los Diputados Alfredo Cornejo y Gustavo Menna y el del Diputado Ramiro Fernández Patri, logrando este último dictamen en mayoría por 17 votos contra 14.
El “Plan de Auxilio, Capacitación, Infraestructura y Promoción del Turismo Nacional” que llegará con la mayoría de los votos a las siguientes instancias legislativas no es un Plan de Emergencia, y deja en claro que a algunos legisladores les cuesta entender todavía de qué hablamos cuando hablamos de turismo.
Y lo podemos asegurar cuando vemos que este plan no contempla en ningún momento muchas de las necesidades urgentes que necesita el turismo argentino hoy. Sí a futuro, pero las necesidades son hoy.
Es cierto que el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) que estableció el Gobierno Nacional para los trabajadores en relación de dependencia son una importante ayuda, no así el mega canje en discusión en el Congreso, ya que los empresarios del sector son intimados al pago del IVA y demás impuestos al segundo mes de adeudado.
En este contexto, el anunciado Fondo de Auxilio para Prestadores Turísticos (APTur) para monotributistas, autónomos e independientes lleva mas de cien días de demora, y para cuando comience la distribución del fondo muchos habrán cambiado de rubro y tal vez los encontremos vendiendo frutas o verduras para darle de comer a sus familias.
Un tema que sobresale en este proyecto de ley es la intención de alcanzar una “financiación de proyectos de infraestructura con el objetivo de mejorar y diversificar la oferta”. ¿Para que? Si en este momento no hay pasajeros y no los habrá por un largo tiempo.
Pareciera ser que mejorar una oficina de atención al visitante, o un camping, o contar con paneles solares en un parque nacional, serán de mucha ayuda para sostener el empleo -sobre todo en hoteles, restaurantes, agencias de viajes y prestadores de servicios-.
También en el denominado “Plan de Auxilio” se contempla un régimen de preventa de servicios turísticos dentro del país. Algo que ya realizan algunos destinos con distinta suerte.
Sin embargo, en este plan de salvataje a futuro el gobierno nacional entregaría un crédito del 50% del costo del paquete comprado por los turistas prospectos para ser usados en el 2021. ¿En serio?
Cuando aún falta definir cómo se implementará el pago de ese cupón a los prestadores de servicios, quiénes serían aquellos que comercialicen esos paquetes, y si ese crédito también estará habilitado para abonar pasajes en bus o líneas aéreas, la prensa vernácula lo sale a promocionar como un logro para salvar al turismo argentino. ¿Cuándo? ¿Cómo?
Sin querer ser agoreros sabemos mucho de la demora que tiene el estado cuando de pagar se trata. ¿En serio este es un plan para salvar al turismo?
La situación es apremiante ahora y los tiempos se están alargando más de lo debido, sino pregúntenle a los que aún con toda la ayuda recibida están muy cerca de dejar a mas de 600.000 personas sin trabajo por falta de recursos económicos.
Desde aquel encuentro en Olivos con el Presidente Fernández al día de hoy han pasado demasiados días sin soluciones y no hay margen para seguir esperando.
Entendemos que en la historia de la humanidad nunca se vivió una crisis global como la que estamos atravesando, pero esta vez en lugar de mirar el bosque deberían prestar atención al árbol, que es el hoy de la actividad turística y corre el riesgo de dejar a mucha gente sin trabajo.