Necesitamos ser un país normal

Para los que estamos vinculados a la actividad turística del país, no cabe duda que a pesar de los esfuerzos realizados por los empresarios y empleados del sector la situación se vuelve cada día más incómoda.

Ante la circulación de diferentes interpretaciones -siempre dependiendo del color político de los interpretadores de turno- de cuál era el sentido expresado en el último discurso del presidente Fernández, donde anuncia el DNU que rige desde hoy, es bueno aclarar que esta vez las medidas rigen inicialmente sólo en el área del AMBA y por lo tanto no afecta a la totalidad del país, ya que muchos comenzaron a preocuparse por aquellas provincias que manifestaron no adherir al mismo.
Dicho esto, observamos que al igual que en la primera etapa del ASPO las limitaciones horarias afectan directamente a las actividades gastronómicas, las que tendrán un fuerte impacto si las ayudas económicas del Estado nacional, provincial y municipal, no llegan de manera inmediata. De no ser así, veremos más comercios cerrados y por consiguiente menos personal empleado.
Lamentablemente el mensaje del presidente Fernández no fue todo lo claro que las circunstancias que vivimos ameritan, y eso provoca más incertidumbre y confusión en aquellos que necesitan salir a trabajar todos los días.
Puntualmente el presidente habló del cese de todas las actividades entre las 19 horas y las 6 horas del día siguiente, pero un día después los empresarios se enteraron que el aforo del 30% también estaba cancelado y que sólo podrían brindar servicios en espacios abiertos, veredas o patios. ¿Y los que no tienen esas facilidades?
Para que se puedan elaborar medidas de tanta magnitud, que ponen en serio riesgo las fuentes laborales de miles de personas, la verdadera discusión debería estar centrada en lograr que los funcionarios de turno entiendan, de una vez por todas, que la actividad turística en su conjunto no funciona de la misma forma que el resto de las actividades económicas del país, comprendiendo que, así como esta planteado el DNU, la generación de ingresos será casi igual a cero en todos sus rubros.
Sin dudas hay que sopesar las posibilidades económicas del país y que la situación sanitaria se encuentra en un punto crítico, pero la sangría de empresas turísticas no se detiene y las soluciones aportadas no alcanzan.
Y a eso debemos agregarle que no dejamos de escuchar los discursos pandémicos de ambos lados de la famosa grieta, que meten miedo y confunden cada día un poco más.
En este marco, el discurso presidencial también desencadenó una ola de rumores que iban desde comerciantes que hablaron de “desobedecer” las medidas, hasta intendentes que dijeron que no mandarían a la policía a sancionarlos porque no quieren entrar en peleas con sus vecinos y, así, una nueva grieta se ve en el horizonte.
Lo que en marzo del 2020 parecía ser sólo una lucha por controlar una pandemia, hoy se ha convertido en una disputa de intereses políticos donde a nadie le importa la gente, sino de qué manera se pueden beneficiar maltratando al de enfrente. De esta manera es muy difícil ser un país normal.