Italia busca desesperadamente trabajadores fuera de la Unión Europea. Su Consejo de Ministros, presidido por Giorgia Meloni, ha aprobado la emisión de 500.000 visas de trabajo para ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea.
El ejecutivo italiano quiere “hacer frente a la escasez de mano de obra y regularizar la inmigración” con el decreto de flujos migratorios para el trienio 2026-2028. Afirman que se centrarán en aquellos perfiles profesionales más demandados por los empleadores.
La mayor parte de estas visas laborales en Italia será para empleos estacionales y no estacionales. Se estima que 267 000 estarán destinadas a tareas agrícolas y turísticas, mientras el resto será para trabajos en infraestructura, transporte y atención domiciliaria.
El decreto prevé la autorización de visados de forma escalonada:
Del total de visados:
El objetivo de la medida, explican, es permitir la entrada a Italia de mano de obra esencial para el sistema económico y productivo nacional, que de otro modo no estaría disponible. Además, al establecer un mecanismo de inmigración estable y controlado, se activan canales de comunicación cruciales para el diálogo con los países de origen de los flujos migratorios y se está desarrollando una herramienta para combatir la entrada y la residencia irregulares en el país, así como el trabajo no declarado y la explotación laboral.
El proceso estará regulado por el Decreto Flussi, el sistema de cuotas laborales italiano que define cada año cuántos trabajadores pueden ingresar legalmente desde fuera de la Unión Europea. Para aplicar, el solicitante debe contar con una oferta laboral formal y el empleador italiano debe gestionar el permiso llamado Nulla Osta.