Continuando con el Plan de Turismo Sustentable de Turespaña de diversificar la llegada de turistas hacia más destinos dentro del territorio del país llegó a Buenos Aires para presentarse ante el trade y medios de prensa el Director Adjunto de Visit Valencia, Miguel Angel Pérez.
La idea rectora es que más argentinos destinen parte de su visita a España a destinos menos conocidos para no saturar los ya consagrados como Madrid o Barcelona.
Para ello el consejero de Turismo de la Embajada de España en Argentina, Felipe Formariz Pombo, resaltó el esfuerzo de Valencia para posicionarse entre las ciudades españolas con mayor proyección internacional gracias a la mejora de la planta hotelera, la evolución de la oferta gastronómica y la posibilidad de incorporar a la ciudad a los circuitos europeos.
Valencia se presentó con un mensaje claro: no es solo una postal mediterránea, es una ciudad muy a escala humana que convive perfectamente con la historia, la naturaleza, una gastronomía reconocida a nivel mundial e importantes eventos.

Con agradecimientos a la organización local —y mención a la oficina de Turespaña—, Miguel Angel Pérez apuntó a una cuestión de mercado: “Argentina es el tercer mercado más importante de América, después de Estados Unidos y Brasil”. La frase, más allá del número, funcionó como disparador para ordenar el resto: conectar a Valencia con la imaginación de quien vende viajes.
Una ciudad mediterránea a 90 minutos de Madrid
Ubicada sobre la costa mediterránea, Valencia se apoya en una promesa logística simple: desde Madrid, el tren de alta velocidad la deja a un salto (unos 90–95 minutos). La ciudad ronda los 850.000 habitantes y millones de turistas que llegan atraidos por el clima templado (20 °C de media anual), y más de 300 días de sol que dejan cerca de 6 millones de pernoctaciones al año.
Dos mil años de historia y cinco patrimonios reconocidos
Con más de dos mil años desde su fundación romana, Valencia se vende —también— por su escala humana que permite recorrerla facilmente a pie: plazas peatonales, distancias razonables y un casco histórico de los más amplios de Europa. “Es una ciudad muy segura… donde uno puede caminar tranquilamente de día y de noche”, dijo Pérez.
En clave patrimonial, mencionó cinco reconocimientos vinculados a la UNESCO. Aparecen la Lonja de la Seda, edificio gótico del siglo XV asociado al esplendor comercial de la ciudad, y el Tribunal de las Aguas, una institución de origen medieval que aún se reúne para resolver conflictos de riego con procedimientos orales. En esa lista también entran el toque manual de campanas y la dieta mediterránea; sobre la paella, adelantó que impulsan su candidatura para una distinción específica.
Fallas, diseño y una agenda cultural en expansión
Las Fallas (15 al 19 de marzo) fueron presentadas como el momento en que la ciudad se desborda: monumentos efímeros, fuego, música y pirotecnia en loop. “Si tienen problemas con el ruido o con las multitudes, no se lo recomiendo”, bromeó el vocero, antes de insistir en que la experiencia es “única e irrepetible”.
El relato institucional suma etiquetas: Valencia es ciudad creativa UNESCO y fue Capital Mundial del Diseño en 2022, con ferias y circuitos de arquitectura e interiorismo como respaldo. A eso le agregaron un mapa cultural de más de 40 museos y una agenda musical que alterna formatos masivos e íntimos. Como ejemplo reciente, el expositor citó un nuevo centro de arte privado que, en palabras de periodistas culturales que lo visitaron, “si fuera un restaurante sería de tres estrellas Michelin”.
Curiosidades: del Santo Cáliz al ajedrez moderno
Hubo, además, un tramo de “curiosidades”. Miguel Angel Pérez sostuvo que en Valencia se conserva el Santo Cáliz y que el Vaticano le reconoció a la ciudad la celebración de un año jubilar asociado a esa reliquia.
Además, le atribuyó a la ciudad el nacimiento de las reglas del ajedrez moderno —con la incorporación de la dama en el siglo XV— y hasta arriesgó una cifra: más de 50 millones de partidas diarias se jugarían hoy con esas reglas.
Capital Verde europea
El otro gran concepto fue el verde. Valencia, dijo, fue distinguida por la Comisión Europea como Capital Verde Europea, una etiqueta que en su caso se apoya tanto en políticas urbanas como en paisaje cercano. La Albufera —el lago más grande de España, ideal para atardeceres y paseos en barca— y la huerta periurbana operan como telón de fondo; la costa completa el cuadro, con 9 km de playas urbanas y, en el conjunto de la provincia, unos 125 km adicionales.
En movilidad, el expositor habló de 230 km de carriles bici, plazas peatonales en el centro y una red de transporte público pensada para bajar el tránsito en las zonas más visitadas.
Paella, cocina de autor y rituales locales
La paella, claro, apareció como tema sensible: Valencia se reivindica “cuna” del plato y lo defiende con militancia. En la exposición insistieron en una aclaración que suele incomodar al turista: la paella valenciana “no es mixta y no lleva marisco”. Su lógica —explicaron— viene de la huerta y de lo disponible hace dos siglos: arroz, pollo, conejo y verduras. El nombre, agregaron, alude al recipiente.
También hubo espacio para la alta cocina: se mencionaron chefs como Quique Dacosta, Ricard Camarena y Begoña Rodrigo, en un mapa gastronómico donde la verdura gana protagonismo y la “alimentación saludable” aparece como tendencia (y argumento de venta).
Para bajar el discurso a la calle, recomendaron tres rituales: el esmorzaret (almuerzo de media mañana), el “agua de Valencia” —trago dulce, advirtieron— y la horchata de chufa, que el orador llegó a definir como un “Red Bull valenciano” por el empuje energético.
Deporte, grandes eventos y nuevas infraestructuras
El deporte funciona como otra puerta de entrada. Se citó el maratón de Valencia (33.000 corredores en la última edición, con mayoría extranjera) y los Gay Games, una competencia internacional con más de 30 disciplinas que ya suma miles de inscriptos de decenas de países. En la presentación, el evento apareció como un capítulo más de la agenda que la ciudad quiere disputar.
En esa línea, se sumó un dato de infraestructura: un nuevo recinto multiuso con capacidad cercana a 20.000 personas, pensado para básquet y grandes conciertos, que —según el vocero— ayuda a que las giras incluyan a Valencia en el mapa.
Puentes con Argentina
El tramo final apeló a un puente local: el Valencia FC como recuerdo compartido ya que grandes jugadores argentinos como Kempes, Ayala y el “Piojo” López se lucieron en el estadio Nou Mestalla.
En definitiva Valencia es una ciudad amigable, dueña de un rico patrimonio histórico y diseño para caminar, arroz y huerta para comer, y un calendario de eventos que busca, desde Buenos Aires, volver a poner a Valencia en la conversación.