No somos tan optimistas

Desde la aparición del coronavirus algo falta entre nosotros: Ferias, Congresos y Convenciones.

La verdad es que es una de las actividades del negocio turístico que ha desaparecido de las agendas internacionales y por eso la virtualidad ha ganado un espacio que hasta los propios organizadores de eventos comienzan a difundir las herramientas virtuales para mantenerse activos.
Hablando de turismo, en el 2020 sólo la Feria Internacional de Madrid, realizada en enero, tuvo la oportunidad de juntar bajo los techos de los pabellones de IFEMA a miles de expositores y asistentes que cerraron negocios, hicieron networking, conocieron las nuevas tendencias, se dieron las manos, se abrazaron y hasta se dieron besos de despedida sin miedo a contagiarse.
Nada de eso volvió a repetirse; y son muchos los involucrados en este sector que están agonizando o al borde del abismo sin demasiadas perspectivas de mejora en el corto plazo.
La Ciudad de Buenos Aires es uno de los mejores ejemplos de éxito en la materia.
Fueron 16 años de trabajo serio y continuo del sector privado junto al sector público para lograr que finalmente la ciudad consiguiera posicionarse en el primer puesto como sede de congresos y convenciones de Latinoamérica.
Tanto creció el segmento en la Capital Federal que hasta concretó uno de sus más importantes anhelos, tener un Centro de Convenciones de nivel internacional.
Sin embargo, el predio, que costó cientos de millones de dólares, nunca pudo desarrollar toda su capacidad operativa porque los eventos se planifican con demasiada anticipación y aún era muy nuevo en el mundo de las ferias, congresos y convenciones.
Hoy sólo es utilizado para realizar testeos de Covid a quienes regresan a la Ciudad tras sus vacaciones. Tristemente una infraestructura sub utilizada y que no genera ingresos para su mantenimiento.
Algo similar sucede con los hoteles, que hoy por hoy sienten que su mejor negocio, ante la falta de pasajeros, es mantenerse cerrados.
La buena noticia, dada a conocer hoy por el Buenos Aires Convention & Visitors Bureau y AOCA, nos cuenta que podría reactivarse la actividad a partir de marzo próximo, ya que el Gobierno de la Ciudad está culminando los protocolos de apertura de los eventos corporativos, asociativos, ferias y exposiciones en ámbitos cerrados.
A pesar de la aspiración de la buena noticia, tenemos serias dudas del éxito comercial en las actuales circunstancias. No somos pesimistas, solo observamos la realidad del mundo, y escuchamos a los expertos que no se cansan de decir que en breve tendremos la segunda ola de contagios en nuestro país. Entonces, ¿de qué servirán los protocolos y las autorizaciones?
En Argentina cerca 250 mil personas trabajan vinculadas al turismo de reuniones y ellos también desde hace 11 meses padecen el momento porque su facturación es igual a CERO, es más, sabemos de muchos casos donde los organizadores debieron devolver dinero por eventos que ya no se podrán realizar.
Además, si bien la buena noticia seria que el turismo de reuniones podría reactivarse, lo que faltará es el visitante extranjero que llene los hoteles y consuma en ciudades como Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Salta o Mendoza, sedes de importantes encuentros nacionales e internacionales que hasta hace un año eran codiciados por la calidad de sus servicios.
Si nuestras fronteras permanecerán cerradas, los vuelos desde y hacia el exterior seguirán restringidos y no hay ningún mensaje alentador acerca de la normalización de la entrada de viajeros del resto del mundo al país en el corto plazo, el anuncio nos parece bastante difícil de llevar a cabo porque estamos convencidos que ningún empresario está pensando en arriesgar su capital en medio de tanta incertidumbre, ¿no?
Argentina no es la excepción a la regla. Los eventos en el resto del mundo también se cancelaron, pospusieron o encontraron en la virtualidad una forma de suplir en parte la concreción de los mismos.
En definitiva, sin querer herir susceptibilidades, creemos en las buenas intenciones de reactivar una actividad que ha quedado postergada en la propia actividad turística, pero acá y en el mundo, lamentablemente, todo seguirá supeditado al comportamiento del virus de Wuham.