Nos vemos el lunes

Sorpresivamente el miércoles 16 de septiembre una nueva Resolución de la AFIP puso en duda el futuro de los agentes de viajes, y miles de puestos de trabajo entran en zona de riesgo ante la incertidumbre que genera esta nueva disposición.

No es la primera vez que la endeble economía argentina provoca esta situación en el sector. Ya había ocurrido en 2012 y las consecuencias provocaron una fuerte desaceleración en la venta de pasajes y servicios hacia el exterior. ¡Imagínense ahora que no hay ventas! 

Resulta curioso que a poco de haberse sancionado la Ley 27653 de Sostenimiento y Reactivación Productiva de la Actividad Turística Nacional -que extrañamente aún no ha sido reglamentada por el Ejecutivo- aparezca una medida de esta naturaleza, tan contraria al espíritu de la ley.

El Turismo es una actividad de ida y vuelta, pasajeros que van, pasajeros que vienen, y de esta manera el negocio se torna en un círculo virtuoso que se desarrolla en ambos sentidos, aunque parece que alguien en la administración Fernández no lo entendió muy bien todavía.

Si no hay pasajeros que salgan del país difícilmente haya pasajeros que ingresen, porque para que exista conectividad es necesario que las compañías aéreas puedan llenar sus aviones en ambos sentidos.

Por si algún funcionario de la administración Fernández aún no lo sabe, en 2002 la recuperación económica vino de la mano de los pasajeros que ingresaban al país en aviones de líneas aéreas que habían retornado sin preconceptos ni medidas económicas que vulneraran sus estados financieros. Esos pasajeros traían DÓLARES.

Como decíamos anteriormente, es la segunda vez que la actividad turística se convierte en el factor de ajuste que intente resolver los problemas económicos que sobrelleva el país desde hace tantos años -la primera fue en 2012-, y si bien se entienden las circunstancias económicas que llevan a tomar estas medidas, resulta difícil comprender la ignorancia del impacto que pueden producir.

Todo el esfuerzo realizado entre el sector público y el sector privado para encontrarle una respuesta positiva en tiempos de crisis a la actividad turística, ha sido escrito con la mano y borrado con el codo.

Coherencia CERO en un gobierno que reconoce que el turismo será la última actividad economica del país en recuperarse.

Como ya hemos dicho muchas veces, hay que reconocer el trabajo realizado por la dirigencia del sector en tiempos de pandemia, buscando que funcionarios nacionales y provinciales redescubran los beneficios que produce la actividad turística en las economías regionales.

Toda la dirigencia, en su conjunto, puso sobre la mesa lo que hay que poner en defensa de los miles de empresarios y trabajadores turísticos, y eso vale mucho, es un claro signo de la maduración que el sector ha alcanzado.

Ahora es el momento de profundizar ese liderazgo y demostrar porqué turismo es mucho más que esparcimiento y entretenimiento en la vida de nuestro país.

Hacer lobby, reclamar, molestar es lo que pide el momento histórico que vivimos, aunque no estemos acostumbrados, aunque no sepamos muy bien cómo hacerlo, y SIEMPRE sin perder la vocación al diálogo que históricamente nos caracterizó; porque como decía Julio Sosa: El que no llora, no mama.

Las movilizaciones que se realizarán el próximo 21 de setiembre en todo el país continuarán marcando el antes y el después para una actividad que siempre se mostró tímida en el reclamo y pasiva en el accionar de sus dirigentes, movilizarnos será la forma de mostrar que estamos acá.

Nos vemos el lunes.