Pensando el futuro cercano

Esta semana vimos varias señales acerca del rol que le tocará jugar a la actividad turística en un futuro no muy lejano, por cierto, en el desarrollo sustentable de los países.

En Francia, por ejemplo, el presidente Emmanuel Macron mantuvo un encuentro con los principales empresarios turísticos de su país, y en un claro mensaje de apoyo a una de las industrias que más vieron afectado su desarrollo durante la pandemia, presentó los desafíos que enfrentará el sector para los próximos 10 años.

En la Cumbre de Cambio Climático que se está realizando en Glasgow, se conformó una Coalición para luchar contra los efectos del cambio climático en el turismo.

Inicialmente está integrada por Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Japón, Alemania, Kenia, Jamaica, Marruecos, España y Arabia Saudita.

Contará con la participación de entidades de múltiples disciplinas y la colaboración de la Universidad de Harvard para el desarrollo de estándares y la provisión de recursos para el sector turístico.

Como ya hemos dicho muchas veces, la pandemia ha visualizado la importancia de la actividad turística en el desarrollo de las economías regionales, tanto como generadora de empleos como distribuidora de riquezas.

En ese contexto, a nuestro país no le fue indiferente la caída abrupta de la actividad turística y sus consecuencias económicas en las actividades que la atraviesan.

Como hemos dicho muchas veces también, mucho se ha hecho para minimizar los resultados negativos de la pandemia, pero tarde y no con las certezas que hacía falta y en el momento que hacía más falta.

Tal vez fue necesario que el tiempo transcurra para que la administración Fernández se diera cuenta de la importancia del sector turístico en la economía de nuestro país, donde más allá de los grandes nombres y las grandes empresas, está conformada por miles de Pymes que dan trabajo a miles y miles de personas.

Y aquí entramos en un tema que es motivo de un proyecto de ley presentado por la Senadora nacional Ana Ianni: volver a jerarquizar a la actividad turística como lo fue en tiempos de los presidentes Fernando De La Rúa y Cristina Fernández.

Intentando potenciar por igual tanto al turismo como al deporte, la propuesta de la Senadora Ianni busca desdoblar la cartera en dos Ministerios con autonomía propia.

Los memoriosos recordarán que el argumento de la necesidad de alcanzar el rango de ministerio fue un reclamo constante de los representantes de la actividad privada durante décadas.

La industria sin chimeneas fue Dirección Nacional; Secretaría de Estado; Ministerio de Turismo, Cultura y Deportes; Secretaría del Ministerio de Producción; Ministerio de Industria y Turismo -que no era el matrimonio perfecto precisamente-; Ministerio de Turismo; nuevamente Secretaría de Estado y finalmente Ministerio de Turismo y Deportes. Todo esto en sólo 50 años.

Sin embargo, fueron años en donde se consolidó el crecimiento del sector, se diseñaron planes de desarrollo de largo alcance y se alcanzaron varios hitos fundamentales en materia de calidad.

Probablemente nadie esperaba en 2018 que se degradara al turismo nuevamente al rango de Secretaría de Estado dependiente de Presidencia, como tampoco que en 2019 se compartiera la cartera con Deportes, pero así es la política.

Casi dos años pasaron desde que el mundo vio surgir al virus que provocó la mayor crisis global de la actividad y ahora llega el tiempo de apoyar su reactivación y creemos que en el pensamiento de la senadora Ianni volver a jerarquizar al turismo sería ir en el camino correcto. 

Coincidimos con la Senadora en que “la jerarquización del rubro turismo debe ser una política de estado consolidada que trascienda todo gobierno”. Así lo hacen los países serios, precisamente un reclamo de Gustavo Santos en su paso como ministro por la cartera en tiempos de la Administración Macri y antes de ser degradado a secretario de turismo.

Lo que no llegamos a comprender es la necesidad de esta administración de devolverle a turismo su rango de ministerio agregándole el deporte como cartera adjunta.

Es cierto que los eventos deportivos mueven turistas en el mundo entero, pero nos resulta una subestimación pensar que es el puente que los unifica.

La cartera deportiva de un país debería estar basada en proyectos que incluyan mucho más que apoyar a los clubes de barrio o un aporte económico que nunca será suficiente si no se generan las bases necesarias para un desarrollo sostenido de deportistas y con actividades que se promuevan y ayuden a la población a practicarlas desde niños.

Ahora que la pandemia nos mostró el potencial de uno, turismo, y otro, deporte, el proyecto de ley de la senadora Ana Ianni cobra una importancia superlativa mirando los cambios que se vienen en el futuro cercano.