Pensar que nos parecía lejos…

A inicios de enero del 2020 el gobierno chino informaba que se había detectado un nuevo coronavirus, el Covid 19, y que posiblemente el inicio de la epidemia que se avecinaba se había dado en un mercado de Huanan en la provincia de Wuhan, hasta entonces desconocida para el resto de la humanidad.

Todo lo que vino después es historia conocida, pero una historia tan desconcertante como increíble, y propia de un cuento de ciencia ficción de Ray Bradbury.
Desde aquel lejano enero del 2020 el turismo ha ingresado en un espiral descendente que pasa de un profundo pesimismo a un moderado optimismo para regresar a ver el futuro más negro aún.
En estos días se dieron a conocer cifras que marcan una tendencia que asusta y donde la actividad turística es un actor principal.
Por ejemplo, España o Austria tuvieron durante el año 2020 comportamientos en relación al movimiento turístico similares a los de inicios de la década de 1970. Eso significó una caída en los ingresos cercano al 80% provocando el cierre de empresas y la reducción de empleos en millones.

El mundo todo presenta cifras bastante similares.
La aviación comercial tuvo una merma del 70% en sus operaciones a nivel mundial; y el panorama para este 2021 no augura crecimiento. La definición de IATA no deja ninguna duda: “ha sido una catástrofe”, dijeron al referirse a los resultados del 2020.
No podemos dejar de mencionar la grave crisis del sector hotelero y gastronómico que, con establecimientos cerrados por varios meses, provocó que muchos tuvieran que colgar el cartel de SE VENDE.
Las agencias de viaje y operadores turísticos viven de sobresalto en sobresalto atendiendo clientes que intentan reprogramar viajes que se cancelan inesperadamente sin cobrar nada por su trabajo, además de sufrir la ausencia de turistas que compren aquellos servicios que no pueden ofrecer.
No olvidar la cancelación de Ferias, Congresos y Convenciones, como así también los viajes de negocios. Imaginar la crítica situación en que se encuentra este sector de la actividad turística puede producir escalofríos.
Y sin embargo llegó la vacuna.
¿Cuál? ¡Todas!

Hoy tenemos la china, la tan temida rusa, la de AstraZeneca, Pfizer, la de Moderna o la de Johnson y Johnson… su efectividad es variable, pero siempre es mejor que ninguna. Así lo dicen los expertos y no somos nosotros los que los vamos a contradecir.
Las vacunas son aquello que estábamos esperando para que el turismo se reactive, pero…
El tema que nos preocupa ahora es la producción de las vacunas, que escasea acá y en el mundo entero, porque aparentemente su elaboración no es tan veloz como se decía.
Y este error de cálculo produce que los planes de vacunación no sean tan masivos como debieran, que la vacuna no alcance para todos los países y que los tiempos imaginados queden en la nada.
Cuando a mediados del año pasado las aerolíneas comenzaron a decir que la recuperación de la actividad sería a partir de 2023, muchos pensamos que el pronóstico era por demás exagerado, sin embargo, acá estamos, y por la razón que sea es casi seguro que el 2021 será el año de la gran vacunación, pero difícilmente lo recordemos como el año en el que volvimos a ser los de antes.