Pensemos el futuro

Tratando de encontrar soluciones a la crisis pandémica miramos a los países serios del mundo, y terminamos dándonos cuenta que el sector turístico padece las mismas miserias en todas partes.

Los más recientes reclamos planteados por la presidenta de FEHGRA, Graciela Fresno, en la “Reunión Regional Tripartita sobre el Futuro del Trabajo y la Recuperación Sostenible de la COVID-19 en el sector del Turismo”, hablaban acerca de que “en la Argentina el desafío es lograr que las empresas sigan activas y saneadas al final de la pandemia”. Y es cierto. Si perdemos de vista ese objetivo todo lo actuado será en vano.

Los problemas que enfrenta el empresario turístico autóctono no son tan diferentes a los que nos muestran las entidades sectoriales de Francia, España, Italia o el Reino Unido por mencionar sólo algunos de los países que conocemos como serios.

Tanto los agentes de viajes británicos nucleados en ABTA, como los de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), la Asociación Alemana de Agencias de Viajes (DRV), o la asociación de hoteleros de Italia (Federalberghi), todos, de una manera u otra, han pedido a sus gobiernos ayudas directas a quienes integran una industria que aporta fuertemente al PBI de sus respectivos países.

Los británicos acaban de enviar una Carta Abierta a sus ministros de Hacienda y Transportes solicitando ayudas directas a las agencias de viajes emisoras. En ella detallan que están al borde del “precipicio financiero” por las restricciones y medidas del Gobierno que impiden a las empresas enviar clientes al extranjero.

Los empresarios agentes de viajes españoles consideran que el reparto de ayudas destinadas a hacer frente a la crisis originada por la Covid-19 se está produciendo de forma “arbitraria e injusta”, dado que según ellos se ha privilegiado a las grandes corporaciones hoteleras y aerolíneas, dejando en el olvido a las agencias de viajes que han perdido hasta el 90% de su facturación.

Los alemanes a su vez, tal vez unos de los pocos privilegiados entre los agentes de viajes del mundo -porque han recibido ayudas del Estado hasta el día de hoy-, consideran que la situación económica de este año es muy mala y que su facturación con suerte alcanzará el 50% del 2019. Ante eso, consideran necesario ampliar el subsidio para mantener a las plantillas de sus empleados, exigiendo más claridad sobre las condiciones para acceder a esas ayudas.

El turismo en Italia contribuye con el 13 % al producto interno bruto (PIB) nacional, por eso aseguró que necesita más ayudas directas para superar la crisis del coronavirus y cierta relajación en las prohibiciones que le permitan atraer a más visitantes este verano y así poder competir con otros países europeos. Pero no sólo eso, también defendió la posición de que se vacune cuanto antes a los trabajadores del sector turístico, recordando que se encuentran “más expuestos al contacto con el público”.

Como vemos en todas partes se cuecen habas, pero en algunos lugares más que en otros.

La resiliencia del sector es apasionante. Lo vemos todos los días cuando escuchamos a los empresarios turísticos lamentar las pérdidas de sus negocios, los establecimientos que cierran, o los empleados despedidos después de años de trabajar en sus empresas; y sin embargo lo siguen intentando.

Días atrás, desde esta columna y haciéndonos eco de una charla que mantuvimos en nuestra sección LA OTRA MIRADA con José González -reconocido empresario y dirigente cordobés- resaltábamos que si bien el sector turístico nacional agradecía la ayuda recibida hasta ahora, hacía falta que también los empresarios sean asistidos, fundamentalmente pensando en el día después. El día del regreso a pleno de la actividad turística post pandemia.

Argentina ha sido un país que colaboró con el sostenimiento de todas las empresas incluidas dentro de la economía nacional, incluso las que participan de la actividad turística.

Sin embargo, el sector turístico no pudo volver a su normalidad y tampoco recibió la ayuda que recibieron otras industrias. Claramente el concepto de industria sin chimeneas aún no se entiende en este y todos los gobiernos argentinos.

Es necesario construir un futuro a partir de la asistencia que el Estado pueda dar para evitar que el turismo vuelva a ser actividad empobrecida como lo fue tiempo atrás.