¿Problema o solución?

Semana complicada para el turismo argentino. La Ley de Emergencia Económica ha sembrado dudas y con pocas señales de definición nadie sabe para dónde salir corriendo.

En un programa de radio hoy por la mañana Alfredo Coto hablaba de un país sin moneda, y tiene razón, sin moneda, y sin divisas.

Argentina es hoy un país de difícil resolución y la solidaridad pretendida es a medias, ya que el esfuerzo una vez más parte desde el empresario y no es compartido ni por el Estado ni por la Política. Es claro que la prioridad la deben tener aquellos que menos tienen, pero es injusto que el compromiso para ayudarlos sea exigido siempre a la misma gente. Este país soportó durante los últimos 4 años una devaluación cercana al 539% y una inflación de 300%, y sin embargo aquí estamos, condenados al éxito, como dijo el filósofo contemporáneo Eduardo Duhalde, allá por el 2004.

A diez días de la asunción de Alberto Fernández las medidas por adoptar suenan inteligentes, suenan coherentes, suenan necesarias, pero…

Para la actividad turística esta gestión arranca con un gran interrogante ¿somos parte de la solución o somos parte del problema? Porque pareciera que el 30% de impuesto sobre las transacciones en dólares aplicadas al turismo son una verdadera penalidad.

Partiendo de la base que las arcas del Estado están vacías es entendible la penalización, aunque en la práctica su efecto será efímero, porque el pasajero con intenciones de viajar o tiene los dólares ahorrados o los pesos para ir al mercado paralelo y conseguirlos. Ese viajero no va a dejar de viajar y su economía se manejará al margen de la Ley. Sin embargo hay otro viajero que se pasó la vida ahorrando para ver qué había más allá de la frontera en otros países, en otros continentes, en otros mundos y que hoy es castigado por no ser millonario o por no haber ahorrado en dólares; y hay otro viajero que se traslada por trabajo, o por estudio, y que también verá restringidas sus posibilidades de crecimiento a partir de estas medidas.   

En el mientras tanto, miles de empleados de agencias de viajes se preguntan si van a tener trabajo mañana, o después de que se sancione la Ley. También se preguntan las compañías aéreas si va a convenir seguir volando a la Argentina, si se confirma que las aerolíneas autóctonas tendrán un beneficio del 30% por sobre las foráneas, y una vez más en el mientras tanto, más y más gente se pregunta si tendrá trabajo mañana.

Un capítulo aparte para el turismo receptivo, que jamás podrá igualar el volumen del turismo exportativo, pero que acompaña con sus ingresos el desarrollo de proyectos sustentables a lo largo y a lo ancho de nuestro país. ¿Qué pasará con los Congresos y Convenciones?, ¿qué pasará con los viajes de incentivo?, ¿que pasará con los viajes de negocios? La balanza nunca es 50 y 50 pero corremos el riesgo de que sea 100 a cero.  

¿Qué pasara con los destinos turísticos que balanceaban sus números con los turistas extranjeros de mayor poder adquisitivo? si alguien espera que aquel pasajero que no pueda viajar al exterior se va a conformar con verse obligado a viajar dentro del país no conoce cómo funciona la actividad turística.   

El tiempo sigue pasando y cada día nos damos más cuenta lo mucho que le cuesta a Argentina ser un país serio, y si bien esta nueva administración está intentando todo para darle un viso de seriedad, no lo estaría logrando.

La actividad turística es la cuarta generadora de recursos económicos en nuestro país y se la sigue ninguneando como si no tuviera importancia en el ingreso de divisas, ya que representa el 9,4% del empleo legal y el 10% del PBI. ¿Cuantas estadísticas más deberá superar para que se entienda  su importancia?