Que ellos decidan

En poco tiempo los argentinos concurriremos al cuarto oscuro para cumplir con uno de los ejercicios que definen a la democracia… el voto popular.
Es el momento de decidir quiénes serán los legisladores que nos representarán en el Congreso en las próximas elecciones.

Mucho se habla, se discute y se opina acerca de quiénes se postulan, de quiénes traicionan a quién, o de porqué cambiaron de domicilio. La famosa grieta que le dicen.

Todas opiniones de expertos en lo que necesita el ciudadano común, pero que no llegan al fondo de la cuestión. ¿Qué tipo de país queremos ser? ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Cómo se hace para volver a ser un país serio?

Hoy, entre la grieta y la pandemia, la discusión se torna aburrida, faltan ideas para un debate serio y nadie se anima a torcerle el rumbo a la mediocridad instalada.

Sin ir mas lejos, veamos lo que sucede con la actividad turística vernácula.

En el último año y medio el turismo estuvo en las portadas de todos los medios de comunicación del mundo por ser una actividad profundamente afectada por la pandemia, sin embargo, a menos de 40 días para las elecciones de mediano plazo no encontramos propuestas para el turismo en la agenda de los postulados. ¿Habrá que esperar a que asuman para conocer sus ideas? ¿Las tendrán?

En nuestro país, los funcionarios de turno se llenan la boca diciendo que turismo es política de Estado. ¿Lo es?

Y los opositores, también de turno, alardean de su incapacidad para reconocer cuál es el verdadero alcance en el desarrollo económico de un país, el nuestro.

En el mundo, el turismo es uno de los motores más importantes de la reactivación económica. Millones de puestos de trabajo dependen del negocio turístico y en muchos casos los gobiernos acompañaron con una ayuda económica fundamental para que las empresas pudieran seguir produciendo con toda su plantilla de trabajadores.

No se ayudó a los empleados, se ayudo a las empresas para que se mantuvieran los empleos de la gente.

Esto no estaría sucediendo en nuestro país, no por lo menos en turismo, pero seguramente tampoco sucede en casi todos los rubros de la economía.

A esta altura de la discusión la duda que nos asalta es si estamos frente a un caso de desconocimiento total de lo que produce el Turismo en la economía nacional o a una especie de negacionismo del sector como generador de recursos económicos per sé.

Tal vez el debate debería zanjarse a través de las instituciones, que proclaman la importancia de la actividad turística, pero demuestran su poca fortaleza para convencer a nuestros políticos de lo que significa ser el cuarto sector económico en generación de divisas para el país.

Falta de lobby, podrán esgrimir algunos. Ceguera y sordera de un amplio sector de la sociedad agregarán otros.

Muchos pensamos que la crisis había visibilizado la importancia de la industria sin chimeneas, pero está claro que los políticos aun no entendieron que cada día que una persona se queda sin trabajo es un voto menos, o un voto más.

Que ellos decidan.