“Schettino vuelva a bordo, mi…” (¡vada a bordo, cazzo!)

10 años pasaron desde que las acciones imprudentes del capitán del Costa Concordia hicieran naufragar al crucero frente a la costa de la isla de Giglio dejando 32 muertos en su conciencia.

Los terribles audios del diálogo entre el oficial de la capitanía marítima de Livorno, Gregorio de Falco, y el entonces capitán del crucero, Francesco Schettino, provocaron la indignación de todo el mundo ya que abandonó el barco en un bote salvavidas mientras se desataba el caos a bordo.

Hoy, 13 de enero de 2022, se cumple una década desde el fatídico accidente del Costa Concordia, barco de Costa Crociere que encalló en Giglio, en la Toscana (Italia) y que se cobró la vida de 32 personas y dejó 64 heridos.

Sobre las 21:42 horas de aquel fatídico día—considerado uno de los viernes negros del turismo— y tras una maniobra arriesgada del capitán, el barco de 290 metros de eslora y 53.000 toneladas chocó contra las rocas, abriéndose una gigantesca vía de agua a lo largo del casco. El buque, con 4.229 personas a bordo (de los que 1.013 eran tripulantes), encalló y comenzó a hundirse, mientras los equipos de emergencia se afanaron en salvar el mayor número de personas.

Además de las pérdidas humanas y lo impactante de las imágenes, el naufragio se hizo célebre por la actitud del capitán Francesco Schettino, que no solo realizó una aproximación peligrosa a la costa para “saludar”, sino que tardó en lanzar la alerta por colisión a las autoridades portuarias y en ordenar la evacuación. Además, abandonó el barco en un bote salvavidas mientras se desataba el caos.

El capitán Francesco Schettino no fue el último en abandonar el barco como marca la ley marítima. “Me caí en un bote salvavidas”, se intentó justificar ante la incredulidad general. Atrás quedaron angustiados pasajeros, intentando huir a toda costa de una nave que se sumergía.

Los hechos

La noche del 13 de enero de 2012 aproximó el buque (con 4.229 personas a bordo) de forma “imprudente” a la costa, desviándolo de la ruta original. Quería saludar, cumplir el rito marinero de acercarse haciendo sonar la sirena como gesto a un capitán jubilado residente allí. Nada salió como se esperaba. El Costa Concordia chocó contra las rocas y encalló. Cuando el barco comenzó a hundirse, la evacuación se convirtió en un dramático caos.

Otros detalles sobre lo sucedido en esas horas alimentaron el escándalo. Se supo que el capitán, que estaba casado y tenía fama de conquistador, se encontraba -cuando sucedió todo- con una amante moldava, Domnica Cemortan, que subió al barco sin pasaje.

10 años después

Víctimas: Durante esta década se ha mantenido vivo el recuerdo de las víctimas y se han ido produciendo diferentes sentencias judiciales con respecto a las indemnizaciones a las que tiene que hacer frente Costa Crociere tras el accidente. Por ejemplo, el Tribunal Supremo de España ratificó la sentencia que condena a la naviera a compensar a 22 afectados que litigaron con 12.000 euros por daños morales y una cantidad adicional a los que sufrieron lesiones.

Barco: La mole de 53.000 toneladas permaneció varada y semihundida durante casi dos años hasta que fue desmantelada y retirada de la costa toscana en el 2014. Este proceso también fue difícil y se cobró la vida de tres personas. Finalmente, en julio de 2014 fue trasladado a Génova donde se procedió a su desmantelamiento total, para el que se invirtieron más de un millón de horas y en la que participaron más de 350 trabajadores. El proceso se completó en 2017.

Capitán: Fue condenado por el Tribunal Supremo de Italia por homicidio involuntario, naufragio y abandono del barco. Cumple una pena de 16 años y un mes de prisión. Según las últimas publicaciones de la prensa transalpina, es un “preso modelo” en la cárcel de Rebibbia (Roma), donde cursa estudios universitarios de Derecho y Periodismo. Antes de entrar en prisión, en 2015, publicó el libro ‘Le vertià sommerse’ (‘Las verdades sumergidas’), junto con la periodista Vittoriana Abate.

Fuente: https://www.tourinews.es