Una ciudad de cruceros sin cruceros

Este artículo de Peter Kujawinski para el New York Times pone en evidencia cómo fue afectada la vida de la ciudad de Skagway, Alaska, importante puerto de cruceros durante el verano y que desde hace un año no recibe ni un solo barco.

Por estas fechas, los habitantes de Skagway suelen empezar a tomarse más en serio el verano que se aproxima. Y no es broma, porque, si se toma en cuenta la temporada media de mayo y septiembre, tienen que ganar todo su dinero en cinco meses intensos. En un día ajetreado de verano, 13.000 pasajeros desembarcan de los cruceros para sumergirse en la atmósfera de este pueblo de la época de la Fiebre del Oro en el sureste de Alaska rodeado de glaciares, montañas, fiordos profundos y la naturaleza del Parque Nacional Tongass.

Pese a una población de solo unas 1000 personas que viven ahí de manera permanente, antes de la pandemia Skagway ocupaba el puesto 18 en la lista de puertos de cruceros más visitado del mundo y cada año sumaba 160 millones de dólares a su economía. Para el verano de 2020, Skagway esperaba que 1,3 millones de turistas se pasearan por Broadway, su calle principal de cantinas y hoteles históricos convertidos en tiendas de recuerdos. Es el tipo de pueblo centrado en el turismo en el que incluso el alcalde Andrew Cremata tiene un segundo empleo de venta de recorridos turísticos en el muelle.
La covid transformó a Skagway de una ciudad en apogeo impulsada por los cruceros a una ciudad fantasma. No hubo cruceros en 2020, y 2021 también pinta mal. Para empeorar aún más las cosas, la pandemia no solo destruyó la economía, sino que también cortó la conexión terrestre de Skagway con el resto del mundo. La única carretera que sale de la ciudad conduce a la frontera canadiense, actualmente cerrada, a unos 30 kilómetros de distancia.

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Evitar el éxodo

Para evitar el éxodo masivo de los residentes, los administradores de la ciudad tuvieron una idea innovadora. En lugar de destinar los fondos de estímulo de la Ley CARES para operaciones municipales, como se hizo en todas partes de Estados Unidos, los líderes de Skagway decidieron redistribuir la mayoría del dinero a los residentes. Cada habitante de tiempo completo, sin importar su edad, recibió 1000 dólares al mes de junio a diciembre de 2020, con una condición: tenían que gastar el dinero en la localidad. Se podía usar para pagar la hipoteca, víveres en las dos tiendas de comestibles de Skagway o en suministros de mejora del hogar en la ferretería local o quizá para rentar películas en la tienda de alquileres de DVD. Se requerían recibos que comprobaran que las compras eran locales.

Para el alcalde Cremata y otros líderes locales como Jaime Bricker, presidenta del Concejo Tradicional de Skagway, la idea era simple: asegurar la supervivencia de la ciudad hasta que los turistas regresaran. Entre los programas que establecieron estaba la distribución de la vacuna, pruebas de coronavirus, pagar el seguro de evacuación médica de los habitantes, así como ayudar al banco de alimentos y la escuela de la ciudad que tienen un excelente desempeño. “Hace un año teníamos una meta: llegar a la temporada de 2021”, dijo el alcalde. “Tuvimos mucho éxito. Vamos a llegar a la temporada de 2021”. Hizo una pausa. “Así que ahora tenemos que fijarnos una meta nueva”.

Cremata se refería al hecho de que el 4 de febrero, el gobierno de Canadá prorrogó la prohibición de los cruceros en sus aguas territoriales hasta el 28 de febrero de 2022. Esta decisión ha cancelado de hecho la temporada de verano de 2021 de Skagway.

Los líderes de la ciudad han considerado varias opciones. Por ejemplo, han propuesto realizar la campaña Salva nuestra Skagway, alentando a viejos trabajadores temporales a que regresen de visita. “Puedes venir aquí y probablemente tendrás las mejores vacaciones de tu vida sin tanto tráfico en el centro y podrás hacer todas las cosas que no pudiste hacer cuando estuviste aquí trabajando 70 horas a la semana durante el verano”, dijo Cremata.

Pero nadie espera que esta ni ninguna de las otras opciones que se están barajando compensen la habitual afluencia de cruceros en verano. “Las empresas se han acostumbrado al volumen que vemos de la industria de los cruceros”, dijo Bricker.

El caso de Ocean Raft Alaska

Sin duda este es el caso de Ashley Call y su compañía, Ocean Raft Alaska. “Entre más, mejor para mi negocio y, sinceramente, en Skagway, la mayoría de los negocios turísticos son iguales. Mis puertas permanecerán cerradas hasta que tenga el volumen”, afirmó y añadió que trabajará en el sector de la construcción hasta que vuelvan los cruceros.

Para pasar 2021, Cremata espera que cualquier nuevo paquete de estímulo incluya fondos para municipios tan afectados como el suyo. Pero más allá de sobrevivir un año más, el alcalde dice que las circunstancias han hecho que los residentes se hagan preguntas sobre el turismo y el futuro de Skagway.

“¿Qué es lo mejor para Skagway? ¿Es saludable estar trabajando 70 horas a la semana mientras tus hijos están de vacaciones o es más saludable tener una economía que sea un poco más sustentable, no solo desde una perspectiva económica, sino también personal?”, explicó Cremata. “La gente decía antes: ‘Yo no camino por Broadway, ni siquiera voy a la oficina postal cuando los cruceros están aquí’”.

Cremata se rió. “Siempre hay una dicotomía en Skagway. Por mucho que la gente se queje de caminar por Broadway, a la gente aquí le encantan los turistas y a mí también”.

PETER KUJAWINSKI, un escritor que vive en Chicago, es un ex diplomático que representaba a Estados Unidos y coautor de cinco libros, entre ellos Nightfall y Edgeland.

Fuente: https://www.nytimes.com/es