Viajando a ningún lado

Uno de los pasatiempos más entretenidos de estos días es la lectura de las encuestas que se le hacen a los consumidores del mundo entero. Las que nos interesan a nosotros tienen que ver con las intenciones de viajar, y verdaderamente son muchas.

Las hay de todo tipo. Qué experiencias quisieran tener, qué destinos les gustaría visitar, qué fechas elegirían para viajar…

Las hay de organizaciones multinacionales y de consultoras locales. De OTAs, de centrales de reservas hoteleras y de agencias de viajes.

En la mayoría de los casos los resultados son alentadores para el sector en su conjunto: las ganas de viajar no se han extinguido a lo largo de este difícil 2020.

Tal vez observando la catarata de encuestas, y usando el sentido común, alguien propuso diseñar un plan para incentivar a la actividad turística nacional, y para eso idealizó la necesidad del empresario turístico con la imposibilidad de los pasajeros vernáculos para viajar al exterior.

Las fronteras cerradas y la inestabilidad del dólar sumaban fuerte para suponer que esta vez, sin dudas, Argentina sería para los argentinos.

Tanto debería ser así que para ayudar a las empresas turísticas a salir de una crisis casi terminal y para que más gente pudiera recorrer nuestro país, se creó el Plan PreViaje 2021, que se puso en marcha a partir de la sanción de la Ley de Sostenimiento y Recuperación de la Actividad Turística.

La iniciativa, a simple vista, debería ser motivadora para el viajero autóctono, ya que permite generar un presupuesto más abultado para viajar fronteras adentro de nuestro país, con la nada despreciable devolución del 50% de lo invertido en sus próximas vacaciones, pero…

Por alguna razón los argentinos no acompañan la iniciativa y las ventas están lejos de ser lo que se esperaba. Hasta el momento de escribir esta nota sólo se alcanzo a consumir el 15% de los 16 mil millones de pesos adjudicados a esta promoción.

¿Estaremos crazy Macaya?

Tal vez la crisis económica sea bastante más profunda de lo esperado y la gente en realidad no tenga la plata para sus vacaciones de verano. Tal vez la promoción haya llegado muy tarde. O tal vez no se haya hecho una buena difusión que hubiera permitido aprovechar también los planes en 12 o 18 cuotas.

¿No será que la desconfianza pesó mas a la hora de decidir?

Sin temor a equivocarnos podemos afirmar que la crisis económica es la principal causal del desinterés de la gente, pero también la falta de creatividad a la hora de comunicar la oferta está haciendo lo suyo. El Plan Previaje es una muy buena idea pesimamente ejecutada.

Los spots publicitarios son aburridos y no llevan a pensar en vivir experiencias en los destinos promocionados, con imágenes poco atrayentes y mensajes que parecen hechos por algún funcionario administrativo.

A eso deberíamos sumarle la falta de definiciones de los protocolos necesarios para que un pasajero pueda viajar con su vehículo cruzando provincias sin ser detenido por posible portación de virus. No olvidemos que los destinos más elegidos son los de cercanías, ya que viajar en avión, en tren o en bus es sólo para esenciales.

A tan pocos días del inicio de la temporada de vacaciones la ausencia de medidas federales impide pensar con claridad qué hacer y los 16 mil millones de pesos quedarán en el olvido, porque la gente no sabe a qué expone su dinero con la compra de un servicio turístico… aunque le devuelvan el 50%.

Lamentablemente, en esta oportunidad debemos reconocer que el Plan Previaje, que es una buena idea, no da los resultados esperados por la ignorancia de saber estimular correctamente a la gente cuando de vacacionar se trata.