“Viajar es una gran inversión; vale la pena confiárselo a un profesional”, por Paulo Rezende

El Director Comercial para América del Sur de Amadeus analiza el rol que jugaron los agentes de viajes para dar respuestas a los inconvenientes sufridos por los viajeros al desatarse la pandemia del Coronavirus.

Todo lo que pensamos para el 2020, ya sea personal o profesionalmente, cambió dramáticamente debido a la pandemia del COVID-19. Además de las incalculables pérdidas humanas- lo más doloroso de todo – también enfrentamos complicaciones para la gente, empresas, estudiantes, etc.

Para los viajeros, estos cambios han sido drásticos y angustiantes. Además de la frustración por un regreso dificil o anticipado y las cancelaciones forzadas de sueños que sólo se alcanzaron a experimentar en la mente y el corazón, también estuvo el estrés de rehacer nuestros planes a pesar de la incertidumbre creada por la pandemia.

Obviamente, ningún proveedor estaba 100% preparado para la demanda masiva y simultánea de reasignaciones, cambios y aplazamientos, dado que la última pandemia mundial de esta magnitud ocurrió hace más de 100 años, aún antes de la era de la aviación comercial. Sin embargo, es posible afirmar que los viajeros que se sintieron más cómodos fueron aquellos que compraron sus viajes utilizando una agencia de viajes, ya sea tradicional o en línea.

Esto es debido a que el agente de viajes, quien tiene acceso inmediato a los itinerarios de sus clientes y contacto directo con aerolíneas, hoteles, compañías de renta de autos y proveedores de la industria, cuenta con mucho más recursos e instrucciones para gestionar cualquier tipo de complicación. Todo a un clic de distancia a través de los sistemas que utilizan. Y el contacto de los viajeros con los agentes está también al alcance a través de WhatsApp u otras herramientas de mensajes.

Es en este preciso momento de la crisis es en el que se presenta el carácter financiero del viaje. Ya sea un viaje de negocios o un viaje de mochilero a través de Europa, cualquier viaje es, por, sobre todo, una inversión. En la mayoría de los casos, no es barato. Las empresas y la gente ponen proyectos y sueños en el equipaje cuando parten de su oficina o de su casa. ¿Por qué, entonces, no confiaríamos este servicio a un profesional?.

La primera respuesta que viene a la mente es el costo. De hecho, creo que aquellos que mencionan este punto no evalúan el costo-beneficio de forma correcta. Muchas veces es posible comprar un viaje a través de un agente pagando el mismo precio que se pagaría comprando en un ambiente de “autoservicio”. Cuando el costo es diferente es muy bajo, comparado con el monto total que se invierte. Y, en el caso de un cese como el COVID-19, la diferencia en el nivel de servicio es muy relevante.

Cuando hablamos de inversiones, pensamos en acciones, depósitos, bienes raíces y otros recursos. Todos pueden comprarse a través de sistemas de autoservicio, pero los inversores más prudentes piden a especialistas que se ocupen de estos recursos, bancos de inversión, gerentes bancarios o corredores de bolsa. Los agentes de viajes equivalen a estos profesionales en la industria de los viajes.

Tras más de 20 años con Internet en el mundo, muchos mercados se conocen por tener suficiente espacio para operar sistemas de autoservicio o de servicio completo conjuntamente. Pero como viajero frecuente, creo que el beneficio de tener un agente de viajes es enorme y económico también.

Mientras que intentamos regresar a la normalidad y esperar el día en que el coronavirus sea solo parte de los libros de historia, vale la pena reflexionar el grado de seguridad que le damos a nuestras inversiones. Cuando usted viaja, está haciendo una inversión monetaria y psicológica, reflejada en la expectativa de tener buenos momentos en donde sea que usted se encuentre. Es mejor que esta inversión esté protegida por un profesional.