Y finalmente llegó la Pandemia

A pesar de que el COVID-19, con un promedio de 70 muertos por día, sigue siendo menos letal que enfermedades más comunes que hace mucho tiempo azotan a la humanidad, como por ejemplo la Tuberculosis, la Hepatitis B o la Malaria, y que en la actualidad es apenas superior al Dengue, que ostenta el dudoso récord de 50 personas fallecidas por día, la pandemia se ha instalado entre nosotros de manera casi como una película de terror.

Haciendo un repaso de los comentarios en los medios de comunicación vemos que el HIV totaliza unos 69 millones de apariciones, el SARS cuenta con 66 millones de menciones, e insólitamente, el Coronavirus se despega de ellos con 2100 millones en los registros de Google.

Tres semanas atrás hablábamos de no alarmarnos y seguimos pensando lo mismo pero el salto cualitativo y cuantitativo de la enfermedad provocó que la OMS -Organización Mundial de la Salud- finalmente declarara al COVID-19 Pandemia.       

A partir de ese momento el mundo se desmoronó y pareciera ser que en poco tiempo, todos seremos protagonistas de la serie The Walking Dead.

Sin embargo según los especialistas el índice de mortalidad de coronavirus no alcanza al 1% de los infectados que en casi todos los casos serían personas en situación de vulnerabilidad inmunológica producto de enfermedades preexistentes.

Si bien en algunos lugares como China o Corea del Sur la enfermedad estaría remitiendo, en muchos otros se ha iniciado una lucha sin cuartel para controlarla lo antes posible.

Cierre de fronteras, cancelación de vuelos, cuarentena, infinidad de métodos caseros pugnan porque todo vuelva a la normalidad que difícilmente se alcance en el corto plazo.

La pandemia afectó a todos los segmentos de la economía mundial pero el turismo se ve particularmente perjudicado y las consecuencias para la actividad serán difíciles de superar.

La iniciativa llevada adelante por los dirigentes del sector para que el Estado ayude a las miles de Pymes con miles de empleados en situación de riesgo de perder su trabajo, pone a prueba la famosa colaboración entre el sector público y el sector privado que tantas veces se transformó en caballito de batalla de los gobiernos de turno.

Las reuniones llevadas adelante entre las instituciones y el Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación son un buen indicio que debería finalizar con una respuesta favorable en vista de la voluntad política mostrada por la administración Fernández.

La presentación de dos proyectos de Ley para apuntalar el difícil momento que atraviesa la actividad turística es un claro indicio de la importancia que se le está dando al turismo como generador de empleos, una de las máximas aspiraciones de conservación del actual gobierno.

No hay mal que dure 100 años y como dijo el empresario español Luis García, de Europamundo, de esto se sale de una sola manera: trabajar, trabajar, trabajar, pero entendemos que es muy difícil trabajar cuando no hay trabajo, y aquí es muy importante la responsabilidad del Estado para que esas fuentes de trabajo no se pierdan.

En otras partes del mundo los gobiernos nacional, provinciales, municipales están resolviendo de distintas maneras cómo ayudar al empresario turístico, grande, mediano y chico en esta situación tan difícil. Veamos como lo hacemos en la Argentina.